Las cenizas del Híper

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 20 de noviembre de 2008)


Nos hacíamos eco días atrás del comienzo de un juicio que, sinceramente, ni recordábamos dentro de la vorágine judicial que ha sufrido esta ciudad. Con once años de retraso se juzgará el incendió que asoló el primer hipermercado abierto en la ciudad, el “Híper” como se le conoció durante años.

Se juzga al propietario y al vigilante de seguridad como inductor y cooperador necesario. Aunque lo realmente importante, independientemente de su responsabilidad penal, es la sensación que al pueblo de Marbella le quedó en este asunto. Por un lado, los cientos de trabajadores que allí desempeñaban las más diversas funciones, y por otro, a los ciudadanos de a pié, que comprobaron el fin, parece ser, especulativo, que tenía la destrucción de la primera gran superficie construida (coincidiendo, precisamente, con la apertura de los grandes centros comerciales en Marbella).

Si echamos la vista atrás, y recordamos la situación del tejido empresarial en el campo de la alimentación, Marbella centraba su actividad, por un lado, en las tiendas de ultramarinos que existían en los barrios, y recuerdo como si fuese ayer, Ultramarinos Ortiz en la Plaza de la Victoria, Villaba en calle Estación (esquina con Buitrago), Suárez en calle Caballeros o Juan Rueda en Pedraza; y por otro lado, con los supermercados de tipo medio, como Ami, “Ecomar” o “el Gaybo” (que supuso una auténtica revolución comercial en el populoso barrio de la Divina Pastora). Por tanto, la apertura de aquel hipermercado, inicialmente con grandes letras azules, y posteriormente, tras una amplia reforma, con la creación de pequeña galería comercial bajo una pirámide de cristal, supuso un cambio de mentalidad en la población, ya que miles de ciudadanos, no sólo de Marbella sino de localidades limítrofes acudían al “híper” a efectuar sus compras.

Hasta que las llamas hicieron su aparición una noche y en cuestión de poco tiempo, donde antes se vendían todo tipo de artículos, se empezaron a vender pisos “como churros” (también coincidiendo, casualmente, con el boom de la construcción). Diferente paisaje el de antes y el de ahora. Un enjambre de pisos pueblan la zona, en los cuales se ha usado el denominador de “Nagüeles” cuando eso queda mucho más al norte, y poco queda de la finca conocida como “Caballero” por los nativos y en donde un palmeral sorteaba la entrada a la propiedad

Los jueces dictaminarán si hubo dolo o simple negligencia en el incendio que asoló el Hipermercado Marbella. Y en función de ello dictará la correspondiente sentencia. El pueblo ya sentenció a los que dieron un golpe de efecto bajo la excusa de un accidente.

Por favor ¿la biblioteca?

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 18 de noviembre de 2008)


Pasan los meses, pasan los años, y esta ciudad sigue en la antípoda en algunos aspectos, como por ejemplo, en la formación, la educación o la cultura (como quieran llamarlo). Con la apertura, hace años de la que fue, nueva biblioteca municipal Camilo José Cela, en un lugar tan inadecuado como los bajos de un mercado de abastos, parecía que por fin, al menos en dimensiones, Marbella tendría un lugar medianamente digno (que por lo menos es más que indigno) para la lectura o el estudio.

No quiero remontarme a aquella biblioteca situada en la esquina de calle Los Caballeros con Huerta Chica (en lo que hoy en día es la terraza de cierto restaurante), pero si retrocederé en el tiempo y recordaré a aquellos que como yo, hemos conocido la antigua sala de lectura de la Plaza de los Olivos, donde durante cuántas mañanas veraniegas hemos sudado tinta china... y no por el esfuerzo al hincar los codos, sino por la soporífera temperatura que sobrellevábamos como podíamos. Con la construcción del nuevo emplazamiento, los estudiantes marbellíes veían aliviada, en parte, las deficiencias en cuanto a espacio, comodidad, utilidad y logística. Pero, como suele pasar en estos casos, “la alegría duró lo que un caramelo a la puerta de un colegio” y desde hace meses y meses... todo a lo que parece que tienen derecho los estudiantes, los lectores y los ciudadanos en general, es a una minúscula sala en el Cortijo Miraflores, además de la remozada biblioteca de la Divina Pastora.

¿Es todo lo que nos pueden ofrecer a una ciudad con cerca de ciento treinta mil habitantes de derecho? ¿No es Marbella el municipio, después de la capital, que más estudiantes aporta a la Universidad de Málaga? ¿No saben que cientos de jóvenes necesitan de un espacio silencioso y que invite al estudio porque en su barrio, o simplemente en su casa, no pueden concentrarse? Eso en cuanto a la faceta de sala estudio. Pero para aquellos forofos de la lectura, aquellos apasionados de los libros y aquellos que disponen de tiempo para encandilarse con la literatura, la historia o los libros de ciencia... lo más que tiene Marbella es eso, dos bibliotecas de barrio (que si bien cumplen una función, son realmente insuficientes para el nombre y la fama que tenemos, de ciudad universal)

Yo temo el día en que algún turista o alguien que lleve poco tiempo por aquí me pregunte dónde está la biblioteca municipal... No sabría que explicarle: “mire usted, estaba aquí, pero como se filtraba el agua del mercado y había más cubos y palanganas que libros, la han cerrado, trasladándola a un cortijo...suba esa cuesta y pregunte por allí...” ¡Qué vergüenza! Y mientras, algunos cobrando cinco mil euros al mes...

Caos circulatorio

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 19 de noviembre de 2008)


Los conductores están que trinan. Todas las obras al mismo tiempo, piensan algunos. Y es que en la última semana se han juntado en Marbella la operación asfalto, el inicio de las obras de dos rotondas y el comienzo de en la instalación de la iluminación navideña. Algunos podrán quejarse (con razón) porque el colapso sufrido días atrás en la principal arteria de ciudad fue de órdago. En cambio, yo creo que la decisión ha sido acertada: mejor estar fastidiados dos semanas que dos meses (porque una vez acabada una obra comiencen otra). O como se hacía antiguamente, que cuando arreglaban una calle, a la semana siguiente volvían a levantarla los de la compañía eléctrica, y a la otra los del teléfono o los del agua.... Y si bien es cierto que no sólo Ricardo Soriano padeció embotellamientos, sino que a ello se le unió la zona de Arias de Velasco (antigua circunvalación) entre los cruces de Trapiche y Huerto del Café, coincidiendo con las dos obras para la construcción de las tan esperadas, ansiadas como necesarias rotondas.

Pues bien, hoy tengo que felicitar a los responsables de Obras, no sólo por la ejecución de proyectos que venían siendo demandados por los ciudadanos hace años, sino por la planificación en cuanto a fecha de ejecución de las mismas (en otras épocas, las actividad de las máquinas se volvía frenética en plena temporada estival, con Marbella atestada de vehículos procedentes de cualquier origen). Mejor ahora que la cosa está “tranquilita”. Igualmente, también hay que reconocer que Ricardo Soriano junto a Ramón y Cajal (pues a ambos tramos correspondía el reasfaltado) quedo niquelado en un abrir y cerrar de ojos (así da gusto circular... que pena que sólo sea un tramo); de igual forma que las calles céntricas “carretera abajo” (como se decía antiguamente) también necesitaban de capa asfáltica.

Reconozco que circular -sobre todo en coche- por Marbella, en ocasiones es desesperante. Cuando no es la doble -o triple- fila, lo son los contenedores de obras que incumplen sistemáticamente la obligación de retirada los fines de semana, y si no, lo son los vados ilegales que inundan la ciudad y que parece que los agentes del orden no ven cuando el resto de ciudadanos los vemos (pero a ello le dedicaremos tiempo otro día).

Ahora bien, en ciertas temporadas de año y con motivo de acontecimientos especiales en la ciudad, como pudieran ser la Cabalgata de Reyes o las procesiones de Semana Santa, en ocasiones observo que la decisión de cortar ciertas calles se toma demasiado “a la ligera”. Es decir, que si la cabalgata no llega más allá del cruce con Arias Maldonado, no es necesario cortar la circulación desde el Pirulí (pues existen numerosas vías alternativas antes de llegar al mencionado cruce); o si la procesión correspondiente no llega a entrar en Ricardo Soriano porque bien proviene o enlaza con Huerta Chica, no creo que haga falta desviar el tráfico desde calle Calvario... ¡Pongamos un poco de coherencia y lógica en las decisiones que afectan a los conductores! Sobre todo porque hay que hacer la vida más fácil y cómoda a los conductores. Que Marbella no sea un continuo caos circulatorio.

Objetivo cumplido

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 16 de noviembre de 2008)


Me lo decía un amigo hace días: “este pueblo nuestro no tiene arreglo”. Y me parece que desgraciadamente tiene más razón que un santo. Si la semana pasada salía a la luz una nueva contratación a dedo, a los pocos días, nos hacíamos eco de otro nuevo puesto para el que se busca, en esta ocasión, candidato.

La reciente jubilación del hasta ahora Defensor del Ciudadano (alguna vez tendrán que explicarnos realmente la utilidad de ese cargo así como justificar el sueldo, dicen, de tres mil “€uritos” mensuales), ha motivado que el Ayuntamiento esté buscando sustituto. Y lo está haciendo desde la propuesta hacia algunas personas que han destacado dentro de ese movimiento social, que se supone altruista, pero que en el fondo me parece a mí que lo pretendido por algunos va más allá de la ayuda al prójimo en forma de vecino, y que lo realmente buscado es un puesto fijo, bien remunerado, y con horario de ocho a tres...

Inicialmente debemos partir de la siguiente pregunta: ¿realmente le hace falta a Marbella un Defensor del Ciudadano? A partir de la respuesta afirmativa o negativa, la cuestión derivará de una forma u otra. Sinceramente creo que es un cargo que tiene la característica de dispensable totalmente, al igual que entiendo que sus dictámenes, como no tienen vinculación alguna para los que mandan, de poco nos sirve a los ciudadanos tener un defensor cuya opinión de nada les sirve a los que tienen el bastón de mando. Y como cargo absolutamente prescindible que es, creo que con la jubilación, después de toda una década en el cargo, del hasta ahora Defensor, sería una buena ocasión para suprimir un sueldo más. Porque les vuelvo a recordar a los que tienen la responsabilidad de administrar los fondos públicos, que vienen afirmando constantemente “el Ayuntamiento no tiene un duro”. Pues nada, ahí tienen disponibles tres mil euros todos los meses para destinarlo a cualquier buen fin (en beneficio de todos)

Ahora bien, aquellos que piensan que el puesto es necesario, indispensable o imprescindible... estarán dándose tortas por que le den a ellos el sillón de Defensor del Ciudadano. Entre los candidatos, se han hecho de momento públicos dos nombres, uno el de un presidente de una Asociación de Vecinos (deberá explicar igualmente porque en un barrio no tan grande como Plaza de Toros, existen dos asociaciones de vecinos...); y otro, el de alguien sobre el que muchos vecinos se preguntaban “¿este a qué se dedica?”, a lo cual casi siempre se respondía lo mismo “algo buscará...”. Pues he aquí la respuesta a tan reiterada incógnita: lo que buscan es tener un cargo, de lo que sea y como sea, dentro del Ayuntamiento de Marbella. Y si no ¿a qué venía tanto codazo para salir en todas las fotos? ¿o es que no había acontecimiento en el que quisiera destacar, o que al menos se le viese presente? ¿qué rollo es ese de la Federación de Asociaciones de Vecinos? El asociacionismo vecinal es algo necesario, como órgano de conexión entre los ciudadanos y la administración, como correa de transmisión de las quejas en el día a día, y como órgano de organización permanente de actividades para los habitantes de los barrios. Pero si empezamos a crear órganos jerárquicos, mal vamos ¿qué función hace la Federación de Asociaciones de Vecinos? ¿realmente tiene potestad alguna? ¿no creen que deben eliminarse ciertos órganos creados con no sabemos qué función?

Porque el objetivo de algunos está meridianamente claro: una colocación permanente sin pasar ningún tipo de examen de aptitud (eso de estudiar y opositar debe ser malo para la salud...)

Oxígeno

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 11 de noviembre de 2008)


Anda cierta parte de la población revolucionada, y con razón. Uno de los gimnasios con más demanda de la ciudad, y donde varios miles de ciudadanos acudían diariamente a cumplir con la sana obligación de hacer ejercicio físico, ha dado el cerrojazo. Las causas, según se comenta, es el desahucio por falta de pago. Muchos meses sin cumplir con las obligaciones arrendaticias, pero muchos meses recibiendo las cuotas de los socios (en muchos casos, con un año por adelantado...).

Se hace difícil pensar que un negocio donde en el pasado mes de octubre se alcanzaron los 2.500 socios, no tenga para pagar el alquiler (que debería ser importante habida cuenta de la ubicación y la sus dimensiones). Pero si hacemos una simple operación matemática, multiplicando una media de 60 € mensuales por los antedichos 2.500 socios, nos da la friolera cantidad de 150.000 € (veinticinco millones de las antiguas pesetas). Y aún con eso, a los responsables no les daba para pagar el alquiler del local...

Este caso me recuerda a otro que sucedió en Marbella hace años. Cuando abrió el primer restaurante de comida de rápida de McDonald’s, situado en la actual Plaza Monseñor Rodrigo Bocanegra (antes de llamarse así y antes de construir allí el Pirulí), no había día en que no encontrara dicho establecimiento con un lleno hasta la bandera, y no había cumpleaños infantil que no se celebrara en dicho local (hasta construyeron un salón de fiestas en el sótano...). Todo el mundo pensaba que aquello era una auténtica “mina de oro”. Hasta que un buen día, incomprensiblemente para la ciudadanía, y sorprendentemente para los empleados, todo el mundo se encontró con el personal judicial y los cerrajeros para proceder con el correspondiente lanzamiento del desahucio. La razón había que buscarla en el franquiciado, que no pagaba el alquiler del local hacía meses. Nadie pudo intuir la situación del negocio ya que los empleados cobraban, la matriz de la empresa suministraba los productos (y ésta cobraría lógicamente ya que si no los camiones llenos de hamburguesas no hubieran hecho parada y fonda en Marbella).

Pues la situación se vuelve a repetir. Un negocio que aparentemente iba en buen camino, con muchos socios que pagaban religiosamente sus cuotas, los empleados que cobraban sus sueldos (aunque ahora parece ser que les han finiquitado míseramente...) y de repente, se empieza a correr la voz por Marbella que el centro deportivo iba a cerrar la finales del mes pasado. En algunos casos, un mensaje al móvil anunció la finalización de las actividades. En otros, hicieron “mutis por el foro” y siguieron cobrándoles a los socios. Ahora, todos han sido reubicados en otro importante y conocido centro deportivo, lo cual ha provocado el lógico enfado de los usuarios, que se han visto “invadidos” por los que se han quedado sin gimnasio (que no tienen culpa de nada) y les han permitido, hasta Diciembre próximo, mantener sus contratos.

Otra acción mas de aquellos que han venido a esta ciudad a vendernos “el oro y el moro” y lo que realmente hacen es quedarse con el dinero de los ciudadanos, no cumplir con los acuerdos suscritos y dar la “espantá”.

¿Feria?¿de Muestras?

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 10 de noviembre de 2008)


Ahora que ha finalizado la mal llamada, Feria de Muestras de Marbella, a lo mejor es tiempo para la reflexión, el análisis, y sobre todo, para preguntar hacia dónde va encaminado este acontecimiento que bajo mi punto de vista, va a menos y se ha convertido, también bajo el prisma de muchos vecinos, en un auténtico mercadillo ambulante.

Si observamos la denominación, una Feria de Muestras es precisamente lo que su propio nombre indica, es una demostración de productos, artículos, género de las más diversas clases, así como servicios varios. Pero lo que no entiendo es que el tradicional evento del mes de noviembre en Marbella no pase de ser actualmente una sucesión de tenderetes (o “stands”) donde el público acude exclusivamente para adquirir productos que pueden encontrar perfectamente en numerosos establecimientos de la ciudad (sólo había que observar las bolsas que llevaban quienes salían del recinto). Claro está que cada uno puede gastarse sus cuartos en donde le venga en gana, pero no se quejen luego que la economía local está como está... ¿Cómo se le puede dar, como se le ha dado, una publicidad gratuita en tantos medios, a comerciantes venidos de cualquier rincón del país y no se hace lo mismo con el empresariado local? ¿es que los jamones, las cañas de lomo o los quesos que nos venden en la Feria de Muestras son mejores y con precios más asequibles que los ofertados por los profesionales del sector en nuestra ciudad? ¿por qué se le da tanto “bombo” a las maravillas culinarias venidas de tierras lejanas y nunca se alaba el género de la tierra?

Por otro lado, me cuentan quienes han permanecido días enteros en el Palacio de Ferias y Congresos, que las mañanas se convertían en una clase continua de aeróbic con los mayores (y ojo, no critico que se le dediquen actividades a ellos, que se las merecen y cualquier cosa será poca), aunque no creo que sea ni el momento ni el lugar propicio, una Feria de Muestras, para que esas buenas gentes tengan que hacer gimnasia, ni tengan que rellenar actividades de la Muestra con la celebración de diferentes torneos de parchís, dominó o cartas. Eso sí, las tardes se amenizaban con “karaokes” infantiles, donde las más atrevidas emulaban a las artistas del firmamento musical.

Y ni que hablar acerca del desafortunado incidente del expositor que vendía productos caducados hace tres años... Independientemente de las medidas que desde el punto de vista del Derecho Penal tome la Fiscalía, ¿no debería personarse el Ayuntamiento como acusación particular? La salud de los ciudadanos estaba en juego al menos... por lo que un presunto delito contra la salud pública y una presunta estafa podrían tipificarse perfectamente. Por otro lado, espero que al vendedor en cuestión no se le permita más acudir a la Feria de Muestras. ¿Qué fue un descuido? No creo que alguien que se dedique profesionalmente a la venta de productos comestibles no los revise concienzudamente, y más si va a exponerlos en una feria...

Espero que en los próximos años, la Feria de Muestras de Marbella vuelva a ser uno de los acontecimientos comerciales más importantes de la provincia, y deje ser aquello en lo que se ha convertido, una feria, pero no de muestras desde luego.

Ceros a la izquierda

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 9 de noviembre de 2008)


El Ayuntamiento de Marbella sigue padeciendo “colocón” (no en el sentido etílico del término, sino en el sentido laboral). Vamos, que sigue colocando a diestro y siniestro a simpatizantes, afiliados, seguidores, colaboradores, y todo tipo de amiguetes. Eso para mi tiene un nombre: “estafa electoral”. Es decir, que nos vienen contando desde hace meses que “no hay dinero”, que “la herencia adquirida es pobre” y todo tipo de frases para justificar la ausencia de fondos públicos en cuanto a inversión, pero que parecen no faltar para pagar cuantiosos sueldos a responsables de distrito, coordinadores, supervisores o asesores. Eso, bajo el paraguas del derecho que tienen a crear puestos de confianza queda muy bien, pero los ciudadanos tienen derecho a saber qué se está haciendo con el dinero de Marbella, y los votantes tienen, además, el derecho a protestar y criticar lo que crean que se está haciendo mal, porque muchas de las acciones que estamos viendo día a día, además de caracteres de estafa electoral, tienen pinta de fraude, electoral también.

Lo último, parece ser, y según se comenta en la calle, es la llegada a la Delegación de Juventud y Deportes de un Director, bajo el título de Asesor de Juventud. Dicen que ha llegado a la sede de la Plaza de la Victoria con unos aires de grandeza de padre y muy señor mío. Lo peor de todo no es que se estén saltando los procesos administrativos (aunque en algunos casos, ya han previsto algún tipo de “coartada” para justificar ciertas contrataciones), sino que lo más grave es que moralmente, a alguno se le debería caer la cara de vergüenza cuando colocan con descaro a personas que como se dice coloquialmente, “no saben hacer la O con un canuto”, o que la máxima titulación que pueden aportar es un Diploma de una Academia porque su inteligencia, lamentablemente, no da para más, aunque luego se les llene la boca y aprovechen la mínima ocasión para recordar que “no hay un duro” (pero para pagar otro sueldazo más si hay...). El bagaje profesional que presenta el “Asesor” es de risa, a no ser que exponga la Presidencia de la sección juvenil de un partido, conseguida por no se sabe qué criterio, y en base a qué preparación (y es que más de uno, les cuesta leer el “Micho”)

Al final, para mí, todos los partidos son iguales. Van a lo que van: a colocar a sus correligionarios, con buenos sueldos y dándole carta blanca para hacer y deshacer (aunque la persona que, se supone, está por encima -un concejal, por ejemplo- no comparta ni el nombramiento, ni el cargo, ni el sueldo). Yo soy de la opinión que en esta vida, si te imponen por la fuerza algo que no te gusta, y tienes las facultades y la competencia necesaria para negarte, hacerlo diría mucho de ti, y si no te hacen caso, se coge uno los bártulos y se vuelve por donde ha venido (porque en política, todos deben estar de paso, y haber tenido antes una ocupación profesional que se deja aparcada por un tiempo).

Señores dirigentes: no nos quieran tomar más el pelo, no nos mientan más, no coloquen a más amiguetes, no agradezcan los servicios prestados con cargo a los fondos públicos. Marbella necesita de muchas inversiones, y cada euro que se gasta el consistorio en pagar sueldazos, se está dejando de invertir en la ciudad. He llegado a contar hasta 9 altos cargos (que se sepa). Si los multiplicamos por los varios miles de euros mensuales, nos salen cifras mareantes para la, supuesta y ya no se si real, situación de crisis financiera del ayuntamiento marbellí.

Zona azul y Zona verde

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 8 de noviembre de 2008)


Se venía no sólo rumoreando (hace meses), sino que ya se publicó en los diferentes medios (hace semanas). Ahora se ha oficializado y el pueblo no puede quedarse parado ante ello. La medida que va a tomar el Ayuntamiento acerca de la implantación de la Zona Azul en todo el centro de Marbella ni es lógica, ni es coherente, ni tiene fundamentación alguna. Pretender convencernos que es la mejor opción para la solución al aparcamiento en Marbella, es algo que clama al cielo.

La implantación (¿o habría que decir imposición?) del “impuesto revolucionario” (o pagas o no aparcas) está generando en la población una gran sensación de enfado, por no decir cabreo o mosqueo... Por más que se ha comentado en cualquier ámbito de la ciudad, y por más que se ha denunciado el grave déficit que tiene Marbella en cuanto a estacionamientos públicos, algunos hacen oídos sordos (o miran para otro lado).

Se ha venido diciendo que la decisión responde a una reivindicación de los comerciantes, cuando la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo se ha postulado en contra de la medida, hasta que no se subsanen cuestiones como el Francisco Norte (que a fecha de hoy, sigue precintado) o el transporte público. Incluso se preguntan mis vecinos por qué el límite en el centro de Marbella es de dos horas, y en Puerto Banús es cinco. ¿Realmente creen que de esa forma se atrae a los compradores, obligándoles a cambiar el coche cada 120 minutos? ¿Piensan que alguien va a comprar o comer tranquilamente cuando tiene que cambiar el coche de lugar a las dos horas? Igualmente me pregunto si los que han tomado la “sabia” decisión, se habrán parado a pensar qué harán las personas que trabajan en los comercios del centro y que deben dejar estacionado su vehículo todo el día... ¿Creen que con la respuesta “que aparquen más lejos” lo solucionan? ¿Qué parte del sueldo destinará un trabajador en llenar las arcas de la empresa que obtenga la concesión del aparcamiento en zona azul en el centro de la ciudad? ¿Qué deberán hacer, pedir permiso para salir cada dos horas para echar la monedita? ¿Y si se encuentra sólo, qué hace, cierra el negocio durante el tiempo necesario para renovar el estacionamiento?


Igualmente me gustaría ver un día a los concejales o responsables que han tomado la decisión de hacer pasar por caja a los ciudadanos (contribuyentes por cierto), verles buscar aparcamiento como hacemos los mortales...Pero no, es más fácil llegar con el coche al aparcamiento de la Avenida del Mar y tener una plaza disponible por su cara bonita... ¿o es que eso no es tener privilegios? ¿no debemos ser todos iguales? ¿quién tiene realmente derecho a un estacionamiento asegurado y gratis? ¿concejales o también los cargos de confianza? ¿no es un claro perjuicio hacia las personas que depositaron su confianza en estos dirigentes, que ahora nos obliguen a rascarnos más el bolsillo solo por el hecho de querer estacionar en la calle? ¿No se supone que la vía es pública? ¿No dejará de ser tal para convertirse en vía privada cuyo titular será la empresa concesionaria.?

Por otro lado tenemos la Zona Verde, que delimitará -parece ser- la zona donde pueden aparcar quienes vivan o trabajen en el centro, y me pregunto: ¿han hecho una estimación, si acaso aproximada, sobre los residentes en la zona, y por otro lado, saben realmente cuántas personas trabajan allí? ¿tienen algún tipo de censo sobre los residentes? ¿a quiénes incluyen ahí, sólo a los que prueben tener un título de propiedad de una vivienda o también a quienes vivan de alquiler? ¿les pedirán una copia del contrato de arrendamiento? ¿y a los trabajadores, qué les solicitarán, una copia del contrato de trabajo, o les pedirán la nómina cual si fueran un banco?

Unas últimas cuestiones: ¿a dónde irán a parar los miles de euros que se recauden al día? ¿qué dinero tendrá que abonar la empresa concesionaria? ¿qué beneficio recaerá en las arcas municipales? ¿qué potestad y autoridad tendrán los vigilantes de la zona azul o verde? ¿qué facultades tendrán dichos vigilantes para recaudar dinero de los contribuyentes?

El patinazo es de órdago. Desde aquí pido que, no sólo recapaciten, sino que se pregunten dónde están algunas soluciones al aparcamiento en esta ciudad. Próximamente se demostrará que haberlas, “haylas” (como las meigas).

Pecho de las Cuevas

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 2 de noviembre de 2008)


Hace años fue el auténtico caballo de batalla de la oposición con anteriores equipos de gobierno, y no sólo desde la oposición política sino también desde la vecinal. De aquellos años ya poco queda sino el insigne lugar. En cambio, hablar con diferentes vecinos acerca del Pecho de las Cuevas en esta Marbella de hoy en día, la conversación te lleva siempre a un mismo punto: el estado deplorable en que se halla, por un lado la horrenda fuente allí construida (que se encuentra sin uso hace meses) y que es todo un homenaje al mal gusto y ausencia de sentido común; por otro el camino de acceso al complejo deportivo que se encuentra en la cima del pequeño cerro, que no ha recibido la visita de operarios de limpieza en meses (o en años...); y en último lugar, en las dos parcelas de la discordia política hace años, que se han convertido en un auténtico vertedero en pleno centro de la ciudad. Qué pena...

Desde que las máquinas arrasaron medio monte en su día, e ignorando si la cuestión se encuentra en los Juzgados, lo cierto es que durante años, la dejadez se ha adueñado de un lugar que podría ser idílico, y que se ha convertido en un rincón desagradable para el ciudadano. Hace años, la subida o la bajada al “Poli” (como los lugareños llamamos al polideportivo Paco Cantos) era un agradable paseo donde podías contemplar numerosa vegetación y las pequeñas cuevas que se suceden (y en donde hace muchas décadas, vivían “Mariquita Rojo” y el “Conejero”, unos personajes curiosos en la historia de Marbella). En cambio ahora, la única opción que nos queda es la ascensión a través de los casi ciento cincuenta escalones que conforman la fuente antes mencionada y el segundo tramo de escalinata. Y todo ello, con una decoración que no va más allá de árboles caídos, restos de botellas, bolsas de basura y hasta un carro de la compra lanzado por el hueco existente entre la fuente y una de las parcelas anexas...




Cierto es que existe un importante desnivel entre el Pecho de las Cuevas y la avenida Jacinto Benavente, pero que se podría por lo pronto limpiar; después adecentar con flores, luminarias o mobiliario urbano; seguidamente dar parte a los agentes del orden para que de cuando en vez se dieran un paseo por la zona; y en última instancia, pensar en la forma de darle un sentido a ese pequeño monte situado en pleno casco urbano, sobre todo porque personas con algún grado de minusvalía (o padres que suben / bajan con niños además de los respectivos carros, bicicletas, etc.) puedan acceder a un lugar desde donde se contemplan unas inmejorables vistas de la ciudad. De hecho, en ciudades como Bilbao, con importantes desniveles debido a la especial orografía del terreno, han establecido medios como rampas o ascensores para salvar esas dificultades.


Un lugar tan céntrico, tan visitado y con tanta historia como el Pecho de las Cuevas, no debe seguir ni un minuto más en el estado de abandono en el que se encuentra. La obligación como ciudadano es denunciar ese hecho. El de las autoridades competentes, tomar nota y actuar.

Tostón de Halloween

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 2 de noviembre de 2008)


En un reciente artículo comentaba la falta de raíces en Marbella, y como algunas tradiciones perviven y otras lo hacen “a trancas y barrancas”. Pues bien, este fin de semana hemos tenido que asistir, en la medida en que la lluvia lo ha permitido o impedido, a un nuevo capítulo de este proceso anti tradición española que vivimos, ya no sólo en esta ciudad, sino en todo el país, favoreciendo siempre costumbres venidas de tierras lejanas, y que en algunos casos nos las han metido hasta en la sopa.

Durante la semana pasada no dejé de observar carteles anunciando la celebración de la noche de los muertos (o Halloween, patochada americana donde las haya), ignorando al mismo tiempo, por completo, el recordatorio de la fiesta popular del Tostón (fiesta popular marbellera y sampedreña donde las haya), por no hablar de las páginas o minutos que algunos medios han dedicado a la ridícula fiesta del terror, que si bien tiene un origen celta, han sido los norteamericanos -como siempre- los que la han popularizado y nos han machacado literalmente estos días con calabazas, golosinas y lo que es peor, nos enseñan diferentes disfraces que te hacen pensar que el carnaval se ha adelantado al mes de Noviembre. No hay nada más ridículo que ver grupos de niños y niñas imitando lo que ven en las películas, pidiendo caramelos por el Casco Antiguo de Marbella (con la que caía el viernes...) y pronunciando la absurda frase de “¿trato o truco?”, por no hablar de cómo algunos pequeños lloraban desconsoladamente al verse disfrazados y llenos de sangre, con cabezas en la mano... sin saber qué hacían así vestidos y por qué iban asustando a los demás...

Ahora bien, ¿quién pone freno a este continuo desarraigo en nuestras costumbres? Ahora no ha tocado las dichosas calabazas y los disfraces, pero en mes y medio, el señor de la barba blanca y el traje colorado... nos inundará a todas horas, con la excusa de que los Reyes Magos vienen muy tarde y los niños no pueden disfrutar de los juguetes. ¿Hasta cuándo vamos a tener que estar sometidos al yugo comercial americano? Pienso que mucha culpa de ello la tienen aquellas personas encargadas de educar e instruir a los más pequeños, es decir, los padres y los profesores. Si en vez de prestarle durante la semana pasada tanta atención a la celebración de una fiesta que poco o nada tiene que ver con la historia de nuestro pueblo (pueblo en sentido geográfico y demográfico), y se preocuparan por intentar difundir algunas de las, desgraciadamente, pocas tradiciones que nos quedan, en algo ayudarían a la pervivencia de las mismas.

Poco a poco, los ciudadanos de Marbella disfrutamos menos del Día del Tostón. Esta vez la culpa la han tenido la copiosas lluvias caídas en los últimos días, pero es cierto que cada vez se difunde en menor medida aquella tradición de pasar un día en el campo, comiendo castañas en lugares como Juanar, Nagüeles o Los Monjes. Porque las acampadas que se hacían antaño quedan ya demasiado lejos... Algunos prefieren dejarse imbuir por la televisión, las campañas de marketing, y el establecimiento de tradiciones anglosajonas.

Raíces de Marbella

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 26 de octubre de 2008)


En una reciente tertulia, donde cada mes tengo la suerte y el honor de compartir mesa y mantel con buenos amigos para hablar principalmente de Semana Santa (que es a lo que nos dedicamos), acabamos derivando la conversación en el análisis de esta Marbella a la que tanto queremos pero que tanto nos sorprende de una forma u otra. Y uno de los razonamientos a los que llegamos es que pese a nuestro -en ocasiones- sentimiento de pueblo, nos faltan fuertes raíces, en comparación con otras localidades cercanas (como por ejemplo, Estepona). Se llegó a comentar que Marbella es un pueblo “de aluvión”, donde han recaído gentes de los más diversos orígenes, y eso ha influido en que no se comprometan con las tradiciones, con las fiestas populares... que muchos cojan “carretera y manta” cuando llegan puentes y fiestas de guardar, para disfrutarlas en sus lugares de origen.

También se afirmó en esa tertulia que es un problema, igualmente, generacional, ya que muchas parejas que viven hoy en Marbella llegaron al abrigo de la bonanza (no esta última sino alguna ya pasada en el tiempo), y lo hicieron en busca de un futuro; y que en este presente los hijos (que ya nacieron en esa tierra), tienen sus amigos, sus compañeros de estudios... tienen su vida hecha aquí... incluso ya tendrán parejas con las que -posiblemente- se casarán en unos años, por lo que ese problema de la procedencia progenitora se verá solventado.

Cualquiera que conozca mínimamente Marbella, sabrá que es un lugar extraño en cuanto a tradiciones: algunas se mantienen pese al trascurso de los años; otras a “trancas y barrancas” sobreviven; y otras modas son cuestión de días, ya que se trata mas bien de modas “gaseosa” (de repente nos da por algo... pero al principio, luego al poco tiempo se nos pasa). Por eso es importante que todos aquellos que quieren a este bello rincón, se vuelquen en el mantenimiento de aquello que nos marca y dignifica como pueblo (y a mucha honra), pero conjugándolo -aunque a veces es difícil- con la condición de ciudad cosmopolita que es, donde nacionalidades y orígenes diversos se funden desde hace mucho tiempo. Por ello, es necesario que aquellos que luchan no sólo por mantener esas raíces sino incluso fomentarlas, se vean arropados, animados, respaldados, alentados... por los que tienen el deber que velar por ello (desde el cargo que ostentan, sea cual sea), pero también por el mismo pueblo, que a veces es demasiado pasivo por no decir pasota, o indiferente por no decir apático.

Que mucha gente de Marbella, mi pueblo, a veces “los tiene cuadrados”, es un secreto a voces. Que cuando hay que arrimar el hombro... en ocasiones “miran para otro lado” (ni siquiera incluso cuando les toca a ellos)- Ignoro si será cuestión de forma de ser, vendrá determinado por la propia generación, o es un caso de simple comodidad, pero como un día dijo alguien a quien admiro en el mundo de las ondas, “no olvidéis nunca vuestras raíces, es lo más grande que tenéis...”. Se puede ser de Marbella o haber vivido de Marbella, pero de una forma u otra, nunca debemos olvidar nuestros orígenes y las raíces de este lugar...

Barones, Estrellas y Museos en Marbella

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 25 de octubre de 2008)


De entrada diré que no me parece ni bien ni mal que hace semanas le concedieran una estrella en el Boulevard de la Fama de Puerto Banús, a doña Carmen Cervera, Baronesa de Thyssen. Se trata de un galardón que el Centro de Iniciativas Turísticas viene concediendo a personas que han llevado el nombre de esta ciudad de alguna forma, por cualquier rincón del mundo, y que han ayudado a la promoción de nuestro nombre y nuestra marca. Aunque a mi entender, es un hecho que no pasa de ahí, todo lo que se quiera hacer “de más” queda en simple anécdota (aunque a muchos les guste ponerse en la foto cada vez que inauguran una nueva estrella en el pavimento de la más antigua avenida de entrada al Puerto).

Cierto es que tiene casa en Marbella hace años (como muchos otros), pero bajo mi parecer, tampoco es que la Baronesa haya hecho mucho por esta ciudad. El último “logro” ha sido traer a la capital Málaga, un nuevo Museo para su colección. Y me pregunto: ¿no creen que hubiera sido más justo que Marbella albergara la sede del nuevo Museo Thyssen-Bornemisza? ¿No cuenta ya Málaga con el Picasso? ¿por qué no diversificamos un poco la oferta cultural? ¿no se hubiera buscado algún inmueble en el Casco Antiguo para albergar la colección? Con la vida que el Museo Picasso le ha dado al centro de Málaga, y que ha provocado la restauración de innumerables propiedades, da rabia que se haya perdido una ocasión como esta para, antes de haber elegido el, eso sí (todo hay que decirlo), el precioso Palacio de Villalón de Málaga, se podría haber preguntado a las autoridades locales su disponibilidad para tenerlo aquí en vez de en la capital, y no creo que nadie hubiese dado su negativa ello. Ahora bien ¿quién debe proponerlo? ¿de quién es obligación hacer la pregunta?

Y no es una cuestión de envidia, sino de que cada uno tiene que “barrer para casa” (como se dice coloquialmente), apoyar lo que nos conviene, y a Marbella lo que le conviene es tener cuantos más alicientes mejor (sobre todo para sobrellevar como mejor podamos la actual situación) ya sean incentivos culturales, gastronómicos, deportivos... o una combinación de alguno de ellos.

Lógicamente no podemos echar por tierra el acuerdo, suscrito ya, con el consistorio malagueño, pero al menos si habría sido una buena oportunidad, cuando la baronesa desplegaba su estrella en Puerto Banús, para haberle preguntado por qué no ha traído a Marbella ese Museo, ya que los amores, los afectos, los apegos y las querencias que algunos afirman tener a una ciudad se demuestran con hechos, actuaciones y obras. Y es que como dice nuestro sabio refranero “obras son amores y no buenas razones”. Esta vez no hemos tenido otra opción que aguantarnos, pero tomemos nota para un futuro. El diga querer a esta ciudad, y tenga posibilidades materiales de demostrarlo, que lo haga, trabas no se le iban a poner (espero), y facilidades las tendría todas (supongo).

Reproducción Marbella Express 28/10/08

El Derecho en Marbella

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 20 de octubre de 2008)

La Abogacía malagueña se reúne durante dos días en nuestra Marbella para analizar numerosos aspectos de la profesión. Pero sobre todo, el análisis se centra en problemas a los que nos enfrentamos los letrados hoy en día, dentro del fin primordial de todo abogado, y que no es otro que la defensa y el asesoramiento de su cliente.

Y este IV Congreso de la Abogacía Malagueña llega en un momento propicio para Marbella. Sobre todo una vez conseguida la normalidad institucional, y una vez que vamos olvidando las circunstancias por las que ha pasado esta ciudad (con independencia del curso de los procedimientos judiciales). Además, en los últimos años, esta profesión se ha visto salpicada por diversos casos, y eso de alguna forma u otra, también ha repercutido en la imagen que ciertas personas tienen del abogado, y más, del abogado que ejerce su profesión en Marbella.

Algunas de las materias de las que se discutirá y debatirá desde hoy en el Palacio de Congresos, se engloban dentro de ámbitos del Derecho como Consumidores y Usuarios, Responsabilidad Civil, Arrendamientos; Derecho Mercantil, Urbanismo, etc. Pero si hay algo en común en esta Congreso, es el estudio de medidas dentro de esta situación de crisis económica en la que nos encontramos, y en donde los ciudadanos, más que nunca, deben acudir a los servicios de profesionales para que, no sólo les asesoren sobre el mejor camino a seguir, sino para evitar que personas, legas en diversas materias, lleven a cabo acciones que no les hagan sino empeorar su ya de por si, grave situación. Siempre me acuerdo de una cuña publicitaria del propio Colegio de Abogados de Málaga, que insta a consultar con su abogado. Es algo que los ciudadanos deben empezar a corregir, es decir, la visión que tienen del letrado sólo para sacarles de situaciones comprometidas cuando la acción penal entra en juego... El abogado está sobre todo para prevenir situaciones, que en la mayoría de los casos vienen dadas por la lógica incomprensión de términos, datos y circunstancias, y sobre todo porque los comunes mortales no quieren ver “papeles” (algo que nos encanta en cambio a nosotros).

Desde un simple contrato de arrendamiento (¿cuántos se habrán suscrito al día en esta ciudad?), hasta una mera notificación de la Administración, pasando por la adquisición de un inmueble, ya sea a un particular (sin haber efectuado las mínimas comprobaciones sobre titularidad, cargas, etc.) o a una promotora (sin requerir, por ejemplo, la entrega de los avales que por Ley les corresponde recibir y que solventaría muchos de los problemas que surgen en el mundo inmobiliario). Es decir, diariamente se llevan a cabo cientos o miles de actos jurídicos, los cuales son realizados de “motu propio” por el ciudadano que prefiere hacerlo a su manera a pagar un abogado. Siempre me he preguntado por qué no actúan de igual forma cuando están enfermos, les duele una muela o tienen un callo en el dedo gordo del pie derecho...

Espero que con el paso del tiempo, y con la llegada de generaciones futuras, aprendamos de nuestros vecinos europeos, y se consulte con un profesional del Derecho cualquier asunto sobre el que tenga el más mínimo desconocimiento. Entonces, iremos por el buen camino.

A mis queridos colegas de profesión: bienvenidos a Marbella, disfrutad de todo lo bueno que podemos ofreceros.


Reproducción Marbella Express 23/10/08

Sala de comisiones

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 19 de octubre de 2008)


Semanas atrás la polémica ha vuelto a la palestra de mano de un tema como es el uso permitido o no permitido de la sala de comisiones del inmueble que alberga las oficinas del Distrito Centro Histórico para fines privados, ya sean para las actividades realizadas y promovidas por la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo, o por una empresa como Mercadona. Y sobre este asunto hay mucho que hablar, dándole la razón en su justa medida, a una y otra parte.

Por parte del Ayuntamiento, podría ser correcta la decisión de no ceder instalaciones públicas para fines privados (aunque partamos del hecho que las instalaciones municipales son de todos) pero de alguna u otra forma, la administración no puede acceder a que cualquier interesado pueda usarlas a su conveniencia. Ahora bien, ¿hasta qué punto se puede negar a unos y conceder a otros ese derecho de uso? Si una asociación legalmente constituida como es la que forman los empresarios del Casco Antiguo -de Marbella-, y que venía disfrutando desde hace años esa sala para sus reuniones y actividades, de repente se ve privado de la misma ¿tiene razón en sus protestas o no? ¿son aceptables y convincentes las razones alegadas por el consistorio?

Cualquier asociación, debidamente inscrita en los pertinentes registros, puede obtener ayudas de la administración para la consecución de sus fines, pero no creo que los entes públicos estén obligados a ceder ni pagar alquileres de instalaciones para que esas asociaciones puedan operar, porque de ese modo, cualquier grupo de amigos formados como asociación podría reivindicar con todas las de ley que le permitieran reunirse en salón de plenos, por ejemplo. Y también son razonables la respuesta dada por el ayuntamiento en cuanto a que en la esa sala existe documentación y datos de ciudadanos, que deben proteger como así prevé la Ley de Protección de Datos.

Aún así ¿puede entonces un consistorio suscribir un acuerdo con una empresa privada para que ésta realice cursos de formación dentro de locales municipales? ¿los documentos que allí existen –según afirman- ya no necesitan de protección? ¿por qué no sugiere a la empresa cesionaria, a que use los salones con los que numerosos establecimientos hoteleros de la ciudad cuentan para realizar seminarios, conferencias y cursos? ¿no sería una ayuda para la delicada economía local? ¿no creen que si el gigante de los supermercados, de origen levantino, ha decidido abrir un establecimiento en la zona de Xarblanca, lo hace para ganar, no dinero, sino mucho dinero, porque está convencido de ello ya que ha realizado estudios de mercado y sabe que en esa zona de Marbella tiene una bicoca? Cierto es que supondrá la creación de empleo (y eso, en una situación como la actual) ya es mucho, pero ¿qué porcentaje de los empleados serán naturales de Marbella o al menos cuántos de ellos llevarán empadronados aquí como mínimo diez años? ¿se ha previsto eso en el reciente acuerdo firmado? ¿hasta qué punto puede un ayuntamiento “exigir” a una empresa a la que cede instalaciones públicas para fines privados, que un tanto por cierto de los puestos de trabajo (como mínimo el 80 o el 90) sean para ciudadanos de Marbella? En una negociación, en un contrato o en un acuerdo caben todo tipo de cláusulas, siempre que estas no sean contrarias a la ley, pero si encima van en beneficio de los vecinos...

Por tanto, en el asunto de la cesión de la antedicha Sala de Comisiones, quedan muchas preguntas por responder, a los ciudadanos (o a los usuarios) a lo mejor no les convence lo alegado. O como diría aquella famosa sentencia “o todos moros o todos cristianos”.

Reproducción Marbella Express 22/10/08

Carteles de presentación

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 18 de enero de 2008)


Hacía tiempo que no me acercaba a nuestro querido Puerto Banús, y más aún que no lo hacía entrando por el acceso, llamémosle “más nuevo”, a través de la rotonda de la Alzambra, atravesando posteriormente el túnel bajo la A7 y llegando a Cristamar. Y la impresión que me llevé con esa puerta de entrada a Banús no fue muy buena que digamos. Unos grandes carteles publicitarios inundan la vista a los conductores con diferentes anuncios, lo cual no creo que este en consonancia con la política que, con muy buen sentido por cierto, ha llevado a cabo el consistorio, y que no es otra que la eliminación de la contaminación visual que existía en numerosos puntos del término y que jalonaban sobre todo, los márgenes de la antigua 340.

Me vino a la memoria la decisión tomada hace pocos años por el alcalde de Casabermeja, y que supuso la fulminante eliminación de las docenas de paneles que existían a ambos lados de la carretera que trascurre junto al pueblo, en pleno Puerto de las Pedrizas, ya que eran causa de multitud de accidentes en ese punto kilométrico pues los conductores se distraían en demasía observando los carteles. Por tanto, el regidor, pensando en la seguridad del tráfico en general (y no sólo en la de los casabermejos -también conocidos como bermejos-), tuvo la genial idea de arramblar con tanto cartel anunciador.

Pues bien, en el caso de nuestro término, y como continuación de la campaña que en su día empezó la Delegación de Vía Pública y que consistía en el requerimiento, bien a las empresas titulares de los espacios publicitarios, bien a las anunciantes, para que retirarán inmediatamente los carteles (que en la mayoría de las veces no contaban con autorización ni concesión); como prolongación de esa justificada medida, podrían inicialmente comprobar si esos carteles instalados en el mencionado lugar cuentan con la pertinente autorización administrativa; seguidamente, corroborar que no hacen sino dañar la imagen de una de las entradas (posiblemente la más utilizada, y de ello dan fe las kilométricas colas que se forman en temporada alta), a nuestro querido -y que debe ser mimado- Puerto Banús; y finalmente, si estiman que deben ser eliminadas, enviar a los operarios municipales a quitarlas (no sin antes requerirles, como se hace normalmente, a los propietarios de las vallas, el coste del desmontaje).

Desde luego, esos carteles no son la mejor carta de presentación, ni para Puerto Banús un para ningún rincón de la ciudad.

Reproducción Marbella Express 25/10/08

Luces, Cámara... ¡Banús!

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 11 de octubre de 2008)


Parece ser que de una vez por todas, la Subdelegación del Gobierno ha aprobado el proyecto de videovigilancia para Puerto Banús. Y es que nunca es poca cualquier medida que ayude a controlar a los amigos de lo ajeno, a las bandas mafiosas, y a los que fomentan todo tipo de actividades delictivas (que por desgracia, los hay). Ya sea en forma de presencia policial (uniformada o “de paisano”), ya sea en forma de control remoto, pero de alguna forma, el recinto portuario de ocio más visitado de todo el Mediterráneo tiene que aumentar sus medidas de seguridad para que comerciantes, trabajadores y visitantes tengan una mayor sensación de tranquilidad. Y sobre todo para intentar evitar, en la medida de lo posible, el acaecimiento de sucesos como los vividos semanas atrás.

La idea, que partió del Centro de Iniciativas Turísticas, así como del empresariado del puerto, fue apoyado y defendido por el Ayuntamiento, que es el primer interesado en que un punto turístico de Marbella sea también el paradigma en cuanto a seguridad (dentro siempre de las limitaciones que tiene el consistorio para ciertas regulaciones en el recinto privado que es Puerto Banús). Después de numerosos dimes y diretes, la representación del Gobierno en la provincia de Málaga ha dado luz verde a un proyecto tan necesario como urgente y coherente. Eso si, se exige que las cintas de video queden a buen recaudo para evitar que lleguen a manos de quien pudiera negociar con las imágenes captadas en la vía pública.



Puerto Banús necesita de todas las medidas dentro de la Ley para atajar y eliminar de una vez por todas, algunos problemas con los que cuenta el recinto portuario (repito una vez más, señero en toda la costa mediterránea). Ahora queda la instalación de las cámaras en los lugares, llamémosle más conflictivos o proclives para el delito, y posteriormente la custodia de las cintas de video. Y aquí es donde finalmente parece que ha habido acuerdo. Tanto el Cuerpo Nacional de Policía como la Policía Local mantendrán, como depositarios, las mencionadas cintas. Ahora bien, no se ha aclarado si ambos cuerpos tendrán una copia, o bien se repartirán la conservación de las grabaciones. En tal caso ¿cómo lo harán? ¿unos días la Policía Nacional y otros la Policía Local? ¿lunes, miércoles y viernes los “nacionales”? ¿martes, jueves y sábado los “locales”? ¿y los domingos? Bromas aparte, lo importante es que sea quien fuere el depositario de las cintas, el derecho a la intimidad y a la propia imagen -pese a que son filmaciones realizadas en la vía pública- debe quedar a salvaguardo de curiosas intenciones. Aún así, deberemos confiar en el buen hacer de los agentes del orden público. Aunque como siempre digo: si no haces nada malo en calle, por qué temer que te graben ¿o es que cuando entras a un banco o cajero automático, no nos graban? ¿o cuando caminamos cerca de la fachada de un edificio que mantiene un circuito cerrado de televisión y graba a todo peatón viviente?


Reproducción Marbella Express 15/10/08

Menos fiesta

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 11 de octubre de 2008)


Como nunca llueve a gusto de todos, a muchos les habrá fastidiado la noticia acerca de la reducción presupuestaria municipal para la celebración de verbenas, aunque a otros muchos también les habrá alegrado. Yo me incluyo en el segundo grupo que aplaude la decisión del Concejal de Fiestas (y por tanto, del Gobierno municipal) sobre la minoración en el gasto público destinado a esas “mini ferias” que se suceden hasta en doce ocasiones, en distintos barrios de Marbella.

Pero no sólo me congratulo por que a los ciudadanos nos van a costar menos dinero el año que viene las fiestas vecinales (de las diferentes asociaciones de vecinos), sino porque los ciudadanos nos veremos liberados del dichoso lanzamiento de cohetes a todas horas (por la mañana, por la tarde, por la noche..) que no hacen otra cosa que molestar e interrumpir el descanso. Nunca entenderé el motivo para lanzar un cohete a primeras horas de la mañana. ¿Lo hacen para llamar la atención? ¿atención de qué? ¿para que todos sepan que estamos de fiesta? ¿por qué no lo tira en el salón de su casa, a ver la gracia que le hace sus vecinos? Y eso que lo veo en cierta medida lógico durante la celebración de las fiestas patronales, ya que como dice el refrán “una vez al año no hace daño”, pero con motivo de una simple verbena de barrio... ¿por qué tenemos que soportar el resto de marbellíes/marbelleros el estridente ruido de incesantes cohetes? ¿han comprobado, los que tienen perros, cómo enloquecen estos con el permanente lanzamiento de los malditos cohetes?

En cierta ocasión, hace años, escribí un artículo titulado “La Ciudad de los Cohetes”, criticando precisamente ese hecho, que se tenga que amenizar cualquier celebración con ese ruido molesto e insoportable (ya sea verbena, ya sea la salida y llegada de los rocieros o los romeros, fiestas privadas, etc.). Y es que los ciudadanos de a pie no tenemos porque aguantar detonaciones de tal calibre, cada vez que unos de van de juerga, vienen de la juerga o están de fiesta.

Por tanto, apoyo firmemente la decisión de suprimir la docena de verbenas que inundaban el calendario, lógicamente con el mantenimiento de las cuatro ferias existentes (que ya son...). Pero voy más allá: el Ayuntamiento, paralelamente a la aplicación de esa medida debería regular de una vez por todas, a través de un reglamento, ordenanza o bando, el lanzamiento continuo de cohetes, ya que la administración, como garante del interés general que es, debe velar porque el descanso de toda una ciudad no se vea perjudicado porque un barrio concreto esté con ganas de jarana (y esta es una cuestión que llevo desde tiempos de la Gestora reivindicándolo públicamente, de eso bien sabe el responsable de Fiestas entonces...).

Como decía, a algunos no les gustará la decisión tomada, incluso dirán que de igual forma que los deportistas solicitan ayuda a la administración, los vecinos tienen derecho a verbenas... Pero yo creo que con cuatro ferias, las necesidades de diversión están más que cubiertas.

Reproducción Marbella Express 16/10/08

¿Dónde para el autobús?

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 11 de octubre de 2008)


La imagen se repite diariamente a lo largo y ancho de la avenida principal de la ciudad, ya sea en cualquiera de sus tramos, bien en aquellos cuyos nombres honran a los genios de la Ciencia Médica, tanto Severo Ochoa como Ramón y Cajal, o bien en Ricardo Soriano (que si bien no tuvo relación alguna con la ciencia, si la tuvo con el surgimiento de la Marbella turística). Y esa fotografía es la de un autocar ocupando el carril derecho de la circulación, porque no puede o no quiere parar en el lugar habilitado a tal efecto. Ante eso me pregunto muchas veces ¿dónde para el autobús?


En ciertas ocasiones, el estacionamiento indebido de vehículos en los lugares donde deben hacer su parada los autobuses, supone que éstos tengan que obstaculizar el tráfico rodado para que los viajeros suban o bajen; pero en otras, la negativa de los conductores para situarse en el lugar destinado como apeadero (ya que es más fácil y cómodo parar donde le viene en gana) produce un continuo caos circulatorio en el centro de Marbella. Y este caso, no podemos aplicar el dicho “como muestra un botón”, ya que son varios los puntos conflictivos, a saber: la parada situada a la altura de la antigua estación de Portillo, así como la emplazada en acera opuesta; la más céntrica junto a la farmacia Berdaguer, o las más dificultosas en cuanto a ubicación, delante del Marbell Center (en sentido Málaga) y frente a los edificios Jacaranda y Zea (junto a la redacción de este periódico), ya que la primera de ellas se encuentra en una curva, sumándose a ello que existe una “isleta” para girar hacia la Avenida Nabeul, y con la segunda se topa uno tras salir de la curva a la altura del Edificio Parquesol, tras el semáforo (lo que obliga en numerosas ocasiones a frenar violentamente cuando se encuentra parado el autobús de turno que no quiere o no puede detenerse en el lugar destinado a tal efecto).

¿Por qué la Policía, con razón, sanciona a quienes ocupan las paradas de autobús para estacionar su vehículo (por supuesto siempre con las luces de emergencia activadas) y en cambio no procede de igual manera con los autobuses que paran en mitad de la calzada? ¿por qué los agentes multan, con fundamento, a los coches aparcados sobre los pasos de cebra y en cambio permiten que los autobuses -encima articulados- parar sobre los pasos de peatones con semáforo impidiendo a los transeúntes cruzar la calzada? ¿no sería una solución viable reformar mínimamente esas paradas para que los autocares puedan estacionar esos minutos que necesitan los pasajeros para apearse y subir cómodamente? ¿no han reformado aceras en otros puntos de la ciudad y han construido unas nuevas con unas dimensiones absurdas? ¿no cabría la posibilidad de colocar algún tipo de señal que obligue a los conductores a parar en el lugar correcto? ¿no se trata de conductas que suponen un peligro constante y manifiesto para el tráfico? ¿no es realmente un problema para el tránsito, ya denso de por si, en el centro de la ciudad? ¿no deberían tomarse medidas antes de que ocurra alguna desgracia?

Y sobre todo, no creo que la mejor imagen que deba dar la ciudad sean autobuses parados en mitad de a calle, y los pasajeros, a la carrera...

Reproducción Marbella Express 14/10/08

Parcela de Exposiciones

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 4 de octubre de 2008)

Se ha hablado, debatido y discutido hasta la saciedad acerca de la necesidad de contar con un Palacio de Congresos acorde con la categoría de Marbella, ya que el existente, aunque mejoró notablemente tras su última transformación, siempre se dice que se queda pequeño ante la posibilidad de celebrar grandes eventos, que llegan sin ir más lejos a Málaga, u otras grandes urbes como Madrid o Barcelona.

Ahora bien, además de ese Palacio de Exposiciones y Congresos, que como digo, no consigue cubrir algunos eventos que demandan mayor espacio, últimamente es habitual que diversas empresas u organismos, ocupen la parcela existente en el Paseo Marítimo, entre la Avenida del Mar y el Edificio Mediterráneo, para instalar camiones, carpas o realizar eventos varios, que si bien no critico pues nunca viene mal cualquier acto que fomente la cultura o el conocimiento, al menos me parece mal que durante una serie de días se prive, nuevamente a los ciudadanos, de un espacio libre y gratuito para el estacionamiento de vehículos (que es tan necesario a veces como el alimento cultural y formativo, pues muchos dependen de ese lugar para poder llegar a tiempo a su puesto de trabajo...), y sobre todo, se hace sin proveer de una alternativa a la restricción al aparcamiento que allí se establece.




¿No existe otra zona donde instalar todas esas exposiciones, ya sean patrocinadas por conocidas Cajas de Ahorro, o bien organizadas por entes como el Consejo General de la Abogacía, quien ha organizado el último de los eventos (la Caravana de los Derechos Humanos), que repito, no critico? ¿No han pensado que un lugar perfecto para ello, por su emplazamiento céntrico, podría ser la plaza situada frente al Mercado? ¿Y Plaza del Mar en su amplia explanada superior lo cual tiene unas envidiables vistas sobre el mar? De esa forma, no causamos perjuicio alguno a los ciudadanos y podemos crear un espacio expositivo en esa zona? Incluso ¿no podría aprovecharse de una vez la calle sin uso que existe junto a esa Plaza del Mar, y cuyo acceso se mantiene restringido desde hace años a través de una cadena?

Porque por otro lado, hasta la fecha no se han hecho públicas las condiciones ni los requisitos para el uso de una parcela pública cara a la realización de actividades, en todo caso, privadas. ¿Qué dinero ingresa el Consistorio por la cesión de ese solar municipal? ¿cómo se compensa a los ciudadanos que se ven privados de un espacio semihabilitado como aparcamiento, y que durante una o dos semanas (en la mayoría de los casos) deben buscarse la vida para dejar el coche? ¿o es que no tiene que compensar nada? Preguntas como esa me hago cada vez que observo la mencionada zona con tiras de balizamiento junto a señales de prohibido estacionar, y pienso: “aquí se va a montar algo...”. Efectivamente, a los pocos días queda instalada la carpa, montado el camión, o situados los contenedores correspondientes.

Y ciertamente me pregunto ¿los responsables de autorizar, no el evento sino el lugar de celebración, no se han parado a pensar en otras ubicaciones? Esa no creo que sea una parcela de exposiciones...

Reproducción de Marbella Express 08/10/08

¿Quién apoya al CB Marbella?

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 4 de octubre de 2008)

Ya en su día comenté la designación de Marbella como Ciudad Europea del Deporte, y expuse también que a fecha de hoy seguimos sin saber en qué consiste dicho galardón, qué va a suponer para los ciudadanos, en qué forma van a llegar las subvenciones... vamos de qué va la película porque seguimos sin enterarnos, porque con o sin video en “Youtube”, ni los unos ni los otros nos lo explican.

Pero lo que si aprecio día a día es que los clubes deportivos de Marbella reciben de las instituciones bastante poco apoyo, si acaso algo en forma de dotación para desplazamientos, y pare usted de contar. Uno de los más perjudicados, y conozco de buena fuente sus problemas, es el Club Baloncesto Marbella, por si alguno lo desconoce, decano en el “basket” malagueño, y que aglutina en sus equipos de cantera, a doscientos cincuenta jóvenes del municipio que mientras practican el deporte de la canasta, no piensan en otras cosas y se mantienen alejados de otros vicios y otros entretenimientos que no sean introducir el balón en la cesta y practicar un deporte tan noble como el baloncesto (donde de sobra son conocidas las gestas del equipo nacional en los últimos años).




Por lo tanto, las únicas vías de sostenimiento económico del CB Marbella son las cuotas que pagan los padres de los jóvenes, y los ingresos publicitarios. Retribuciones que reciben de empresas locales que quieren apoyar el deporte contratando vallas y paneles como promoción de sus servicios. Ahora bien, estos empresarios saben que cuando abonan (con mayor o menor esfuerzo) esas cantidades, cada quince días y través de la radio televisión municipal (esa que pagamos todos), podrán los televidentes durante dos horas, ver su marca cada vez que el equipo marbellí juegue en casa como local. Por lo que la decisión, parece ser, de no retransmitir los partidos del equipo titular de la ciudad supone un acto que dista -y mucho- de apoyo al deporte. ¿Por qué si contamos con un ente público como es RTV Marbella, que se supone está para hacer llegar a los habitantes los actos que se suceden en la ciudad, de repente se toma la decisión de simplemente llevar las cámaras sólo para tomar ciertas imágenes durante escasos minutos? ¿Es que no tiene la suficiente importancia informativa el seguimiento de los clubes deportivos de Marbella? ¿O es que algunas noticias deben repetirse hasta la saciedad, en redifusión constante, y otras que seguramente importan más a los marbellíes, se omiten o se cubren mínimamente? ¿No es cierto que hace meses, una empresa se dedicó a encuestar telefónicamente a los ciudadanos preguntándoles sobre los contenidos de la televisión y radio municipal? ¿Cuántos les dijeron que quieren ver las cosas del pueblo y no tanta repetición de lo mismo? ¿De quién ha sido la decisión de no retransmitir los partidos?

Lo cierto es que el CB Marbella, que en la temporada anterior tuvo una de las mejores plantillas que se recuerdan (no sólo por calidad, sino por el buen ambiente que existía),ha visto desmantelada la plantilla para esta temporada. Un plantel en el que jugadores de la talla de Diego Muñoz, David Ferrer, Fernando Navamuel, José Jaén o Marvin, tuvieron que abandonar el club (y la ciudad) porque han recibido suculentas ofertas -en algunos casos- de otras localidades, o en otras circunstancias porque por cuestiones laborales no pueden seguir vinculados a los colores azules del Marbella.



Cuando se pide apoyo al consistorio, al final, siempre te dicen lo mismo: “es que no hay dinero”. Y ante eso me pregunto: ¿con qué dinero pagan los sueldazos de muchos colocados desde hace poco tiempo en el consistorio? ¿o es que para eso si hay? ¿no creen que reduciendo algunas nóminas de tres o cuatro mil euros al mes da para muchas cosas? A lo mejor es más fácil mantener agradecidos a unos que apoyar del deporte local. Por cierto ¿Marbella Ciudad Europea del Deporte?

Reproducción del Marbella Express 07/10/08

Peligroso cruce

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 29 de septiembre de 2009)

Que Marbella está llena de sinrazones en cuanto a planificación viaria es un hecho a la vista de todos, pese a que en los últimos meses se han llevado a cabo algunas medidas para paliar en pequeña o gran medida algunas situaciones extrañas en ciertas calles. Pero aún siguen existiendo calles donde no se permite estacionar por no se qué razón, o lugares donde han instalado los dichosos pivotes azules (y que inundan Marbella por cualquier rincón), o lo peor, existen peligrosos cruces donde si no se ha producido ya una desgracia es por la ayuda divina...

Uno de esos puntos negros es la confluencia entre el final de la Avenida de las Palmeras, la calle Calvario y Pinsapo (en las cercanías del Instituto Miraflores (antiguo Colegio Salduba) y los bloques La Concha y Parque Miraflores). Si un vehículo que circula por la primera, pretende proseguir hacia Pinsapo, se juega la vida asomando “el morro” ya que los vehículos estacionados a la derecha (en sentido Norte-Sur de la calle Calvario) impiden la visión, y el espejo ovalado no ayuda en mucho ya que ese tipo de señales producen un efecto en cuanto a la distancia real que dista mucho de la reflejada en el cristal. Pero el problema se encuentra en el estacionamiento de coches antes mencionado, que ya que el conductor que pretende girar a la izquierda (en dirección a la rotonda de Canovas del Castillo) o continuar su marcha hacia el frente, tiene nula visión, por lo que se las ve y se las desea para encontrar un momento de circulación libre entre los que suben y los que bajan por Calvario. No le queda otra que asomarse (con grave riesgo para su integridad) y comprobar que no viene nadie...



¿Soluciones? Una de ellas sería situar la línea de estacionamiento en la acera de enfrente (sentido derecho en la subida), junto a la vía de servicio del edificio Parque Miraflores. Con ello, la visión para salir de la avenida de las Palmeras quedaría libre y expedita, y no se perderían plazas de aparcamientos en una zona con tanta demanda (como todas en Marbella). Ahora bien, ¿qué hacemos con la parada del autobús urbano que existe precisamente en la zona donde pretendemos que estacionen ahora los coches? Una propuesta podría ser trasladar la misma, bien unos metros más arriba (junto a la rotonda de Canovas del Castillo) o bien unos metros más abajo (junto a la mini rotonda en la confluencia de Avenida Mayorazgo y el inicio de José Mª Gironella). O incluso dejarla donde está, ya que en la acera de enfrente, los coches estacionados no parecen ser obstáculo alguno para la permanencia de la parada.

Aunque no es labor del que suscribe la propuesta de soluciones a los problemas del tráfico en Marbella, como ciudadano y contribuyente, me siento siempre en la obligación de ayudar a la mejora de este pueblo mío. La crítica, si es constructiva, es positiva y debe servir para que los dirigentes tomen nota. Y si esa crítica vale para mejorar las cosas...mejor.



Reproducción Marbella Express 02/09/08

Pillerías registrales

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 26 de septiembre de 2008)

Que este país llamado España es la cuna de la picaresca, hábitat natural de truhanes y tunantes... (de tramposos vamos, hablando en plata) es algo conocido por todos. Pero lo desconocido es el límite de la fullería, hasta donde es capaz de llegar el ser humano con tal de conseguir su objetivo, sin pensar en las repercusiones que pueden tener sus acciones.

La última de las medidas que he tenido conocimiento es la obligación, impuesta por uno de los Registros de la Propiedad de Marbella (y que supongo será seguido en otros), de depositar una provisión de fondos de 200 € cuando se presenta a inscripción una escritura de cancelación hipotecaria (las cuales, por cierto, deben escasear en esta época de vacas flacas). El motivo es tan lógico como justo y coherente. A saber: alguien que tiene hipotecada una propiedad, tras abonar la deuda al banco (cancelación económica), solicita a éste que proceda con la firma de la escritura de Carta de Pago (cancelación notarial), por lo que esa escritura pública de cancelación hipotecaria se presenta en el Registro de la Propiedad para que se proceda a su inscripción (cancelación registral). Ahora bien, una vez el “interesado” cree que ya ha podido el registrador (o registradora) cancelar la carga, solicita una Nota Simple (que cuesta apenas 3 €) y comprueba que ya se ha procedido a liberar la propiedad de la hipoteca. Y cuando es notificado por la oficina pública que puede retirar (y pagar) su escritura, como su interés está satisfecho al haber procedido con la eliminación del gravamen hipotecario, nunca abonará ni recogerá el documento.





Ahí está la pillería. Y contra eso, los registradores de Marbella (al menos que yo sepa) han procedido con la petición de una provisión de fondos de 200 €, con cargo a los cuales se facturará la escritura (abonando el interesado el resto o devolviendo el remanente si lo hubiera). Aplaudo esta medida anti picaresca.

Pero ese hecho me lleva hacer algunas reflexiones: ¿desde que momento se produce una relación jurídica de arrendamiento de servicios entre el presentador de la escritura (o el prestatario de la hipoteca en escritura) y el propio Registro? ¿se puede considerar una deuda el no recoger una escritura sobre la cual se ha producido un encargo (el de inscribir una cancelación en este caso)? ¿podría el registrador reclamar judicialmente a los deudores el pago de los cientos -o miles- de escrituras sin retirar ni pagar que se amontonan en los Registros? ¿es realmente en impagador de ese documento, un moroso? ¿no piensan las personas que cometen estos actos de pillaje que el Registro de la Propiedad es una oficina pública pero un negocio privado a todos los efectos? ¿y no caen en la cuenta que si todos actuáramos como ellos, a lo mejor sobraban oficiales y , auxiliares administrativos en los Registros de la Propiedad? ¿no es comparable ese tipo de acción a salir sin pagar de un restaurante?



Seamos serios y consecuentes con los actos. Y sobre todo, pensemos que esos pocos “duros” (en forma de euros) que algunos se quieren ahorrar ,pueden suponer que otros puedan perder su puesto de trabajo en épocas como las actuales.

Reproduccion Marbella Express 29/09/08

La Zona Azul ya está aquí

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 23 de septiembre de 2008)


Ya tenemos de vuelta el polémico tema de la imposición (porque no es otra cosa que eso), de la Zona Azul en el centro de Marbella. Ya en su día di mi parecer al respecto, pero es que las explicaciones que nos han dado a los ciudadanos estos últimos días son para llamar la atención a más de un responsable en el Consistorio de este pueblo.

Partiendo de la máxima que entiendo debe primar, en que las calles y plazas son bienes de uso público, debemos criticar con todas las de la ley la decisión que han tomado algunas concejalías, y que no es otra que cobrar al ciudadano por aparcar en la vía pública. Posiblemente, a algunos pelotas no les guste que critique este hecho, pero las cosas son como son, y hay que decir las cosas cuando hay que decirlas.

Afirman, por un lado, que la decisión responde a una reivindicación de los comerciantes. Ante lo cual me cuestiono si habrán preguntado a las personas que trabajan en esos comercios y que deben dejar estacionado su vehículo todo el día... ¿saben qué parte de su sueldo deberán destinar a pagar el aparcamiento? Si cada dos horas, deben abonar aproximadamente 1,20 €, la jornada laboral diaria les saldrá por casi 5 euritos... por cierto ¿cuánto gana diariamente un empleado de un comercio del centro de Marbella? ¿Qué parte del sueldo destinará un trabajador en llenar las arcas de la empresa que obtenga la concesión del aparcamiento en zona azul en el centro de la ciudad? ¿Qué deberán hacer, pedir permiso para salir cada dos horas para echar la monedita? ¿Y si se encuentra sólo, qué hace, cierra el negocio durante el tiempo necesario para renovar el estacionamiento?



Igualmente, dicen las autoridades que la zona azul existe en muchas ciudades. Cierto. Pero en otras ciudades existen instalaciones deportivas decentes y no la indecencia que tenemos aquí; en otras ciudades existe un transporte público de categoría, y aquí ya sabemos lo que hay; en otras ciudades la red de pluviales funciona y no como ocurre aquí, que cada vez que caen cuatro gotas, las calles parecen los canales de Venecia...

Por otro lado, me pregunto: ¿por qué no han destinado el tiempo dedicado a analizar la implantación de la zona de pago, en solucionar de una dichosa vez el problema del aparcamiento del Francisco Norte? ¿No es cierto que lleva cerrado ese recinto más de dos años? ¡¡Dos años!! Y nada... ni visos de solución

Y finalmente, me gustaría ver un día a los concejales o responsables que han tomado la decisión de hacer pasar por caja a los ciudadanos (contribuyentes por cierto), verles buscar aparcamiento como hacemos los mortales...Pero no, es más fácil llegar con el coche al aparcamiento de la Avenida del Mar y tener una plaza disponible por su cara bonita... ¿o es que eso no es tener privilegios? ¿no debemos ser todos iguales? ¿no es un claro perjuicio hacia las personas que depositaron su confianza en estos dirigentes, que ahora nos obliguen a rascarnos más el bolsillo solo por el hecho de querer estacionar en la calle? ¿No se supone que la vía es pública? ¿No dejará de ser tal para convertirse en vía privada cuyo titular será la empresa concesionaria.? El patinazo es de órdago. Desde aquí pido que, no sólo recapaciten, sino que pregunten dónde están algunas soluciones al aparcamiento en esta ciudad. Y vuelvo a decir, la Zona Azul no es la solución.

Personalidades de Marbella

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 21 de septiembre de 2008)

Muchas veces asisto incrédulo a la lectura o la visión de ciertas crónicas cuando el o la cronista hace mención a la asistencia de “tales” personalidades a una fiesta, sarao, inauguración o evento vario. Y ciertamente, aún desconozco el alcance del término personalidad. Mi primera opción, lógica, es acudir al Diccionario de la Real Academia de la Lengua, que me da su significado concreto al afirmar “persona de relieve, que destaca en una actividad o en un ambiente social”, lo cual me lleva a pensar que muchos de los referidos como “personalidades” no lo son realmente, ni nada que se parezca.

Para mi, sólo tienen el calificativo de personalidad, los miembros de la Casa Real y los del Gobierno (Presidente y Ministros), quienes precisamente ni aparecen por Marbella (y cuando lo hacen, a escondidas, con prisa y sin llevar a cabo al menos una parada de cortesía) Ni siquiera los cargos políticos más cercanos, es decir, los concejales del Ayuntamiento, a mi entender tienen la catalogación de personalidad, aunque según las normas de protocolo, algunos les quieran dar tal distinción. Y mucho menos, algunos que deberían llamarse “personajillos” (porque no llegan a la altura necesaria para ser personaje... ya que éste al menos es una “persona de distinción, calidad o representación en la vida pública”, tal y como lo define, nuevamente, el diccionario de la RAE).
Desde hace tiempo también he detectado la incipiente aparición de otro tipo de celebridades que gastan su tiempo en la constante búsqueda del canapé perdido, se mueven con parsimonia y hasta empujan con tal de salir retratados en las fotos que ilustran cualquier noticia. No destacan en ningún ámbito de la vida, ni han sido galardonados por nada que no sea el “gañote”. Pero lo que más me irrita es que algunos le otorguen la categoría de personalidad a presidentes de confederaciones que agrupan las federaciones de asociaciones de coleccionistas de canicas, a miembros de comisiones de estudio de las fiestas y verbenas locales, por no hablar de los condes, duques o barones que se dejan ver por los saraos, y que dudo que sean de Transilvania, Pensilvania o el malagueño barrio de Huelin...

Las verdaderas personalidades son las que deberían de una vez por todas acudir a nuestra ciudad. ¿O es que no tenemos derecho a la promoción gratuita que otorga la presencia de los Reyes cada verano en Palma? ¿Por qué no se propone una residencia veraniega itinerante para los monarcas y su familia? ¿No ganaríamos todos si cada ciertos años le tocara a Marbella recibir la visita estival real? ¿Cuántos ingresos producirían en la economía local la estancia durante un mes, no sólo de la Casa Real sino del séquito que les acompaña, fuerzas de seguridad, etc.? ¿O es que acaso el último regalo del tejido empresarial mallorquín, en forma de barco, no ha sido sino un detalle por lo realmente proporcionado a la isla? ¿No sería más acorde con el principio de reparto solidario entre todos los españoles? ¿Es que Marbella no dispone de instalaciones de categoría, y que cuentan con las mejores medidas de protección, para que sus Majestades disfruten de esta tierra?

Llamemos a cada cosa con su nombre: a las autoridades políticas como concejales, diputados, senadores, consejeros o ministros; a las eclesiásticas como párrocos, vicarios, obispos, arzobispos o cardenales; a las policiales como agentes, cabos, sargentos o inspectores; pero a los ciudadanos de la calle, como simples vecinos, ya que el grado de personalidad no se le puede dar a cualquiera. Y mucho menos a titiriteros y saltimbanquis, que por desgracia, en Marbella, tenemos unos cuantos.


Reproduccion de Marbella Express 23/09/08

La limpieza es cosa de todos

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 21 de septiembre de 2008)


Hace tiempo, en otras tribunas -privilegiadas- como esta, intenté hacer un ejercicio de análisis, no sobre la limpieza o suciedad de Marbella, sino sobre lo limpios o lo sucios que son algunos en este bendito pueblo. Y sobre todo, en lo egoístas que son muchos cuando les interesa más saciar su vicios que mantener limpia la vía pública, que como bien ha repetido en innumerables ocasiones el concejal del ramo, “la calle es el salón de todos”.

Observo diariamente actitudes que serían reprochables increpables y reprendibles, pero tampoco es plan de ir peleándose con todo “bicho” viviente (porque algunos se comportan más como animales que como personas). Hechos tan cotidianos como los que se producen a las puertas de oficinas, ya sean públicas o privadas, donde los adictos a la nicotina apuran sus cigarrillos y lanzan la colilla al suelo; o esos mismos incondicionales del alquitrán, cuando abren los paquetes recién adquiridos lanzando el envoltorio de plástico al pavimento y arrojando el paquete viejo a una jardinera; por no hablar de quienes no conocen ni de lejos la utilidad de las papeleras.



Por otro lado, desde el Ayuntamiento se hace un esfuerzo ímprobo para intentar tener las calles limpias (no creo que exista administración que quiera tener sucias sus calles, pero unas les prestan mayor atención a la eficacia, otras prefieren tener limpio “lo que se ve”, y otras se centran más en la defensa del trabajador que precisamente hace de todo menos trabajar). Y cuando el consistorio marbellí lanza continuas campañas informativas sobre las obligaciones de los ciudadanos para con la limpieza, unos hacen oídos sordos, otros se hacen los despistados y muchos, literalmente, pasan del tema. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando se da un paso más y se amenaza con sancionar a quien no cumpla el horario de depósito de los residuos en los correspondientes espacios habilitados a tal efecto? ¿Si “nos pillan” tirando la basura a media mañana, sanción al canto? Pero ¿quién sanciona al sancionador? Es decir, si un operario de limpieza, dedicado a la recogida de la broza existente en calles donde predominan los pinos, en vez de hacer acopio de la pinocha en bolsas y dejarlas en diferentes puntos para que posteriormente un camión las recoja, se dedica a llenar los contenedores con maleza, no dejando por tanto espacio para nada más ¿dónde dejamos los vecinos la basura? ¿qué hacemos con las bolsas de restos? ¿nos los comemos o los guardamos debajo de la cama hasta el día siguiente? ¿por qué si los ciudadanos somos sancionados en caso de incumplir el horario de depósito, el funcionario de limpieza hace lo que le viene en gana o alega que es el capataz el que se lo ordena?

Desde siempre, se han escuchado miles de historias sobre los trabajadores municipales dedicados a las labores de limpieza. Entre ese colectivo, hay hombres y mujeres que se dejan la piel en su trabajo (y habría de valorar su profesión en la justa medida) pero hay otros, porque los veo diariamente, que como se dice coloquialmente”no dan ni chapa” o “no dan un palo al aire”, y se les ve barrer con un ímpetu y con unas ganas... Eso sí, en cuanto hay una mínima amenaza de “mano dura” (que no es otra cosa que hacer cumplir a cada uno con el trabajo por el cual se le paga), los sindicatos se echan encima. A lo mejor es hora de desmontar el “chollo” que tienen algunos, y empezar a analizar los derechos... y sobre todo las obligaciones derivadas de esas atribuciones. Y posiblemente haya que empezar a rendir cuentas, que algunos llevan muchos años viviendo del cuento...

Pero lo si hay algo meridianamente claro, eso es el principio de solidaridad que debe existir en cualquier sociedad civilizada. Que si alguien tiene un vicio, que lo sacie pero no a costa de ensuciar la calle. Que si existen unas normas mínimas con respecto a la basura, que se cumplan, pero por todos... Que la limpieza es cosa... de todos.

Reproducción de Marbella Express 26/09/08

Marbella, Ciudad Europea del Deporte 2009

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 12 de septiembre de 2008)

Llevo meses viendo en todos los medios y en cualquier acto relacionado con el Deporte, el logotipo oficial de esta ciudad como Capital Europea del Deporte. Y aún desconozco qué significa esa condición de metrópoli deportiva a nivel europeo, en qué se han basado para otorgarnos tan honroso galardón y sobre todo, qué proporcionará a nuestra ciudad. Ciertamente, no dudo del empeño y de la ilusión puesta en esa distinción por parte de nuestros dirigentes, pero sinceramente, no tengo la más remota idea de qué significa ser Ciudad Europea del Deporte. Estamos a tres meses y medio de comenzar el año 2009 y hasta la fecha, no he podido conocer de qué va la cosa.

Si que veo de vez en cuando, a través de la Radio Televisión Municipal, a personajes no se si famosos o al menos conocidos, participar en unas cuñas promocionales, pero de explicar qué es exactamente, nada de nada... Lo que si tengo claro es que ese reconocimiento debe, ante todo, suponer la mejora total y absoluta de las paupérrimas instalaciones deportivas públicas, es decir, municipales, con las que contamos en nuestro término; porque ojalá ese premio como Ciudad Europea del Deporte provoque la llegada de subvenciones para el arreglo, adecentamiento y puesta a punto, o al menos, para la transformación de lo indecente en decente, con respecto a los polideportivos que se reparten por Marbella, San Pedro, Nueva Andalucía, Las Chapas y resto de barrios (o distritos, como los quieren llamar ahora). Desde el añejo Paco Cantos (no el exalcalde sino el Poli, como lo llamamos quienes allí hemos acudido desde chicos y que por cierto, se ha convertido en un botellódromo en las noches de viernes y sábado); hasta el Salduba (más conocido por nosotros como las pistas); pasando por los dos únicos pabellones cubiertos que existen (por cierto, en el de Marbella, el marcador electrónico apenas funciona, con lo cual los aficionados se tienen que imaginar el reultado...); así como el polideportivo Guadaiza o el Río Huelo, todos ellos, junto a cada una de las instalaciones que presentan un aspecto, más propio de un país tercermundista que de la considerada capital mundial del turismo o el ocio. Y no ya sólo para los usuarios (que son los mayores perjudicados) sino para los equipos visitantes, que cuando comprueban el estado de las instalaciones marbellíes, se llevan la mayor de las decepciones. Pensaban que venían a jugar a Marbella, y no a Zambia... Y si no que pregunten a los equipos que juegan en el Estadio Municipal para enfrentarse al equipo titular de la ciudad, a ver con qué opinión regresan a sus lugares de origen cuando conocen las Cataratas que se forman en el vestuario visitante.

Hace escasamente semanas, el ayuntamiento por fin a tenido a bien inaugurar unas pistas de tenis y “paddle” que desde hacía 15 años estaban abandonadas a su suerte en el Arroyo de la Represa. Y hace pocos días, se ha presentado un proyecto (que de momento es sólo eso, un proyecto) para un pabellón cubierto en la zona de Cristo de los Molinos. Ese es el camino, esa es la senda que debe seguir la administración en su actuación a nivel deportivo.

Lo que los ciudadanos están demandando es: primero, el arreglo inmediato de las instalaciones nombradas anteriormente (que suponen únicamente algunas de las muchas con las que cuenta la ciudad); segundo, la realización de actividades deportivas en las que puedan participar cualquiera, porque no es normal que días atrás se haya celebrado en Marbella un torneo aficionado de baloncesto en modalidad 3x3 (que supone una forma “callejera” de fomentar la práctica del deporte de la canasta, ya que su origen proviene de las pistas callejeras o “playgrounds” que hemos visto en multitud de películas norteamericanas) y que en ningún medio se haya dado a conocer la promoción de ese torneo (al menos la Federación Malagueña sí lo anunció a través de su página web, lo cual unido al “boca a boca”, hizo posible su difusión), aunque sí se haya dado promoción “a bombo y platillo” (que no digo que sea necesaria y obligatoria), a la celebración de un evento tenístico importante (sin entrar a valorar la pleitesía que algunos han rendido al otrora astro futbolístico argentino, aunque posteriormente no fuera desde luego un ejemplo a seguir...al menos para mí).

Por tanto, seguiremos esperando que nos expliquen exactamente en qué consiste el galardón europeo de ciudad deportiva, y sobre todo, continuaremos aguardando que ello sea motivo para la llegada de merecidas y deseadas subvenciones para el arreglo de los centros deportivos públicos (los privados, que los mantengan sus socios). Aquí supongo que la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta, por no hablar del Consejo Superior de Deportes y el Ministerio de Educación tendrán algo que decir...¿o no?

Reproducción Marbella Express 16/09/2008