Nos hacíamos eco días atrás del comienzo de un juicio que, sinceramente, ni recordábamos dentro de la vorágine judicial que ha sufrido esta ciudad. Con once años de retraso se juzgará el incendió que asoló el primer hipermercado abierto en la ciudad, el “Híper” como se le conoció durante años.
Se juzga al propietario y al vigilante de seguridad como inductor y cooperador necesario. Aunque lo realmente importante, independientemente de su responsabilidad penal, es la sensación que al pueblo de Marbella le quedó en este asunto. Por un lado, los cientos de trabajadores que allí desempeñaban las más diversas funciones, y por otro, a los ciudadanos de a pié, que comprobaron el fin, parece ser, especulativo, que tenía la destrucción de la primera gran superficie construida (coincidiendo, precisamente, con la apertura de los grandes centros comerciales en Marbella).
Si echamos la vista atrás, y recordamos la situación del tejido empresarial en el campo de la alimentación, Marbella centraba su actividad, por un lado, en las tiendas de ultramarinos que existían en los barrios, y recuerdo como si fuese ayer, Ultramarinos Ortiz en la Plaza de la Victoria, Villaba en calle Estación (esquina con Buitrago), Suárez en calle Caballeros o Juan Rueda en Pedraza; y por otro lado, con los supermercados de tipo medio, como Ami, “Ecomar” o “el Gaybo” (que supuso una auténtica revolución comercial en el populoso barrio de la Divina Pastora). Por tanto, la apertura de aquel hipermercado, inicialmente con grandes letras azules, y posteriormente, tras una amplia reforma, con la creación de pequeña galería comercial bajo una pirámide de cristal, supuso un cambio de mentalidad en la población, ya que miles de ciudadanos, no sólo de Marbella sino de localidades limítrofes acudían al “híper” a efectuar sus compras.
Hasta que las llamas hicieron su aparición una noche y en cuestión de poco tiempo, donde antes se vendían todo tipo de artículos, se empezaron a vender pisos “como churros” (también coincidiendo, casualmente, con el boom de la construcción). Diferente paisaje el de antes y el de ahora. Un enjambre de pisos pueblan la zona, en los cuales se ha usado el denominador de “Nagüeles” cuando eso queda mucho más al norte, y poco queda de la finca conocida como “Caballero” por los nativos y en donde un palmeral sorteaba la entrada a la propiedad
Los jueces dictaminarán si hubo dolo o simple negligencia en el incendio que asoló el Hipermercado Marbella. Y en función de ello dictará la correspondiente sentencia. El pueblo ya sentenció a los que dieron un golpe de efecto bajo la excusa de un accidente.


















