Carteles de presentación

Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 18 de enero de 2008)


Hacía tiempo que no me acercaba a nuestro querido Puerto Banús, y más aún que no lo hacía entrando por el acceso, llamémosle “más nuevo”, a través de la rotonda de la Alzambra, atravesando posteriormente el túnel bajo la A7 y llegando a Cristamar. Y la impresión que me llevé con esa puerta de entrada a Banús no fue muy buena que digamos. Unos grandes carteles publicitarios inundan la vista a los conductores con diferentes anuncios, lo cual no creo que este en consonancia con la política que, con muy buen sentido por cierto, ha llevado a cabo el consistorio, y que no es otra que la eliminación de la contaminación visual que existía en numerosos puntos del término y que jalonaban sobre todo, los márgenes de la antigua 340.

Me vino a la memoria la decisión tomada hace pocos años por el alcalde de Casabermeja, y que supuso la fulminante eliminación de las docenas de paneles que existían a ambos lados de la carretera que trascurre junto al pueblo, en pleno Puerto de las Pedrizas, ya que eran causa de multitud de accidentes en ese punto kilométrico pues los conductores se distraían en demasía observando los carteles. Por tanto, el regidor, pensando en la seguridad del tráfico en general (y no sólo en la de los casabermejos -también conocidos como bermejos-), tuvo la genial idea de arramblar con tanto cartel anunciador.

Pues bien, en el caso de nuestro término, y como continuación de la campaña que en su día empezó la Delegación de Vía Pública y que consistía en el requerimiento, bien a las empresas titulares de los espacios publicitarios, bien a las anunciantes, para que retirarán inmediatamente los carteles (que en la mayoría de las veces no contaban con autorización ni concesión); como prolongación de esa justificada medida, podrían inicialmente comprobar si esos carteles instalados en el mencionado lugar cuentan con la pertinente autorización administrativa; seguidamente, corroborar que no hacen sino dañar la imagen de una de las entradas (posiblemente la más utilizada, y de ello dan fe las kilométricas colas que se forman en temporada alta), a nuestro querido -y que debe ser mimado- Puerto Banús; y finalmente, si estiman que deben ser eliminadas, enviar a los operarios municipales a quitarlas (no sin antes requerirles, como se hace normalmente, a los propietarios de las vallas, el coste del desmontaje).

Desde luego, esos carteles no son la mejor carta de presentación, ni para Puerto Banús un para ningún rincón de la ciudad.

Reproducción Marbella Express 25/10/08

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