Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 9 de noviembre de 2008)
El Ayuntamiento de Marbella sigue padeciendo “colocón” (no en el sentido etílico del término, sino en el sentido laboral). Vamos, que sigue colocando a diestro y siniestro a simpatizantes, afiliados, seguidores, colaboradores, y todo tipo de amiguetes. Eso para mi tiene un nombre: “estafa electoral”. Es decir, que nos vienen contando desde hace meses que “no hay dinero”, que “la herencia adquirida es pobre” y todo tipo de frases para justificar la ausencia de fondos públicos en cuanto a inversión, pero que parecen no faltar para pagar cuantiosos sueldos a responsables de distrito, coordinadores, supervisores o asesores. Eso, bajo el paraguas del derecho que tienen a crear puestos de confianza queda muy bien, pero los ciudadanos tienen derecho a saber qué se está haciendo con el dinero de Marbella, y los votantes tienen, además, el derecho a protestar y criticar lo que crean que se está haciendo mal, porque muchas de las acciones que estamos viendo día a día, además de caracteres de estafa electoral, tienen pinta de fraude, electoral también.
Lo último, parece ser, y según se comenta en la calle, es la llegada a la Delegación de Juventud y Deportes de un Director, bajo el título de Asesor de Juventud. Dicen que ha llegado a la sede de la Plaza de la Victoria con unos aires de grandeza de padre y muy señor mío. Lo peor de todo no es que se estén saltando los procesos administrativos (aunque en algunos casos, ya han previsto algún tipo de “coartada” para justificar ciertas contrataciones), sino que lo más grave es que moralmente, a alguno se le debería caer la cara de vergüenza cuando colocan con descaro a personas que como se dice coloquialmente, “no saben hacer la O con un canuto”, o que la máxima titulación que pueden aportar es un Diploma de una Academia porque su inteligencia, lamentablemente, no da para más, aunque luego se les llene la boca y aprovechen la mínima ocasión para recordar que “no hay un duro” (pero para pagar otro sueldazo más si hay...). El bagaje profesional que presenta el “Asesor” es de risa, a no ser que exponga la Presidencia de la sección juvenil de un partido, conseguida por no se sabe qué criterio, y en base a qué preparación (y es que más de uno, les cuesta leer el “Micho”)
Al final, para mí, todos los partidos son iguales. Van a lo que van: a colocar a sus correligionarios, con buenos sueldos y dándole carta blanca para hacer y deshacer (aunque la persona que, se supone, está por encima -un concejal, por ejemplo- no comparta ni el nombramiento, ni el cargo, ni el sueldo). Yo soy de la opinión que en esta vida, si te imponen por la fuerza algo que no te gusta, y tienes las facultades y la competencia necesaria para negarte, hacerlo diría mucho de ti, y si no te hacen caso, se coge uno los bártulos y se vuelve por donde ha venido (porque en política, todos deben estar de paso, y haber tenido antes una ocupación profesional que se deja aparcada por un tiempo).
Señores dirigentes: no nos quieran tomar más el pelo, no nos mientan más, no coloquen a más amiguetes, no agradezcan los servicios prestados con cargo a los fondos públicos. Marbella necesita de muchas inversiones, y cada euro que se gasta el consistorio en pagar sueldazos, se está dejando de invertir en la ciudad. He llegado a contar hasta 9 altos cargos (que se sepa). Si los multiplicamos por los varios miles de euros mensuales, nos salen cifras mareantes para la, supuesta y ya no se si real, situación de crisis financiera del ayuntamiento marbellí.
El Ayuntamiento de Marbella sigue padeciendo “colocón” (no en el sentido etílico del término, sino en el sentido laboral). Vamos, que sigue colocando a diestro y siniestro a simpatizantes, afiliados, seguidores, colaboradores, y todo tipo de amiguetes. Eso para mi tiene un nombre: “estafa electoral”. Es decir, que nos vienen contando desde hace meses que “no hay dinero”, que “la herencia adquirida es pobre” y todo tipo de frases para justificar la ausencia de fondos públicos en cuanto a inversión, pero que parecen no faltar para pagar cuantiosos sueldos a responsables de distrito, coordinadores, supervisores o asesores. Eso, bajo el paraguas del derecho que tienen a crear puestos de confianza queda muy bien, pero los ciudadanos tienen derecho a saber qué se está haciendo con el dinero de Marbella, y los votantes tienen, además, el derecho a protestar y criticar lo que crean que se está haciendo mal, porque muchas de las acciones que estamos viendo día a día, además de caracteres de estafa electoral, tienen pinta de fraude, electoral también.
Lo último, parece ser, y según se comenta en la calle, es la llegada a la Delegación de Juventud y Deportes de un Director, bajo el título de Asesor de Juventud. Dicen que ha llegado a la sede de la Plaza de la Victoria con unos aires de grandeza de padre y muy señor mío. Lo peor de todo no es que se estén saltando los procesos administrativos (aunque en algunos casos, ya han previsto algún tipo de “coartada” para justificar ciertas contrataciones), sino que lo más grave es que moralmente, a alguno se le debería caer la cara de vergüenza cuando colocan con descaro a personas que como se dice coloquialmente, “no saben hacer la O con un canuto”, o que la máxima titulación que pueden aportar es un Diploma de una Academia porque su inteligencia, lamentablemente, no da para más, aunque luego se les llene la boca y aprovechen la mínima ocasión para recordar que “no hay un duro” (pero para pagar otro sueldazo más si hay...). El bagaje profesional que presenta el “Asesor” es de risa, a no ser que exponga la Presidencia de la sección juvenil de un partido, conseguida por no se sabe qué criterio, y en base a qué preparación (y es que más de uno, les cuesta leer el “Micho”)
Al final, para mí, todos los partidos son iguales. Van a lo que van: a colocar a sus correligionarios, con buenos sueldos y dándole carta blanca para hacer y deshacer (aunque la persona que, se supone, está por encima -un concejal, por ejemplo- no comparta ni el nombramiento, ni el cargo, ni el sueldo). Yo soy de la opinión que en esta vida, si te imponen por la fuerza algo que no te gusta, y tienes las facultades y la competencia necesaria para negarte, hacerlo diría mucho de ti, y si no te hacen caso, se coge uno los bártulos y se vuelve por donde ha venido (porque en política, todos deben estar de paso, y haber tenido antes una ocupación profesional que se deja aparcada por un tiempo).
Señores dirigentes: no nos quieran tomar más el pelo, no nos mientan más, no coloquen a más amiguetes, no agradezcan los servicios prestados con cargo a los fondos públicos. Marbella necesita de muchas inversiones, y cada euro que se gasta el consistorio en pagar sueldazos, se está dejando de invertir en la ciudad. He llegado a contar hasta 9 altos cargos (que se sepa). Si los multiplicamos por los varios miles de euros mensuales, nos salen cifras mareantes para la, supuesta y ya no se si real, situación de crisis financiera del ayuntamiento marbellí.
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