Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 10 de noviembre de 2008)
Ahora que ha finalizado la mal llamada, Feria de Muestras de Marbella, a lo mejor es tiempo para la reflexión, el análisis, y sobre todo, para preguntar hacia dónde va encaminado este acontecimiento que bajo mi punto de vista, va a menos y se ha convertido, también bajo el prisma de muchos vecinos, en un auténtico mercadillo ambulante.
Si observamos la denominación, una Feria de Muestras es precisamente lo que su propio nombre indica, es una demostración de productos, artículos, género de las más diversas clases, así como servicios varios. Pero lo que no entiendo es que el tradicional evento del mes de noviembre en Marbella no pase de ser actualmente una sucesión de tenderetes (o “stands”) donde el público acude exclusivamente para adquirir productos que pueden encontrar perfectamente en numerosos establecimientos de la ciudad (sólo había que observar las bolsas que llevaban quienes salían del recinto). Claro está que cada uno puede gastarse sus cuartos en donde le venga en gana, pero no se quejen luego que la economía local está como está... ¿Cómo se le puede dar, como se le ha dado, una publicidad gratuita en tantos medios, a comerciantes venidos de cualquier rincón del país y no se hace lo mismo con el empresariado local? ¿es que los jamones, las cañas de lomo o los quesos que nos venden en la Feria de Muestras son mejores y con precios más asequibles que los ofertados por los profesionales del sector en nuestra ciudad? ¿por qué se le da tanto “bombo” a las maravillas culinarias venidas de tierras lejanas y nunca se alaba el género de la tierra?
Por otro lado, me cuentan quienes han permanecido días enteros en el Palacio de Ferias y Congresos, que las mañanas se convertían en una clase continua de aeróbic con los mayores (y ojo, no critico que se le dediquen actividades a ellos, que se las merecen y cualquier cosa será poca), aunque no creo que sea ni el momento ni el lugar propicio, una Feria de Muestras, para que esas buenas gentes tengan que hacer gimnasia, ni tengan que rellenar actividades de la Muestra con la celebración de diferentes torneos de parchís, dominó o cartas. Eso sí, las tardes se amenizaban con “karaokes” infantiles, donde las más atrevidas emulaban a las artistas del firmamento musical.
Y ni que hablar acerca del desafortunado incidente del expositor que vendía productos caducados hace tres años... Independientemente de las medidas que desde el punto de vista del Derecho Penal tome la Fiscalía, ¿no debería personarse el Ayuntamiento como acusación particular? La salud de los ciudadanos estaba en juego al menos... por lo que un presunto delito contra la salud pública y una presunta estafa podrían tipificarse perfectamente. Por otro lado, espero que al vendedor en cuestión no se le permita más acudir a la Feria de Muestras. ¿Qué fue un descuido? No creo que alguien que se dedique profesionalmente a la venta de productos comestibles no los revise concienzudamente, y más si va a exponerlos en una feria...
Espero que en los próximos años, la Feria de Muestras de Marbella vuelva a ser uno de los acontecimientos comerciales más importantes de la provincia, y deje ser aquello en lo que se ha convertido, una feria, pero no de muestras desde luego.
Ahora que ha finalizado la mal llamada, Feria de Muestras de Marbella, a lo mejor es tiempo para la reflexión, el análisis, y sobre todo, para preguntar hacia dónde va encaminado este acontecimiento que bajo mi punto de vista, va a menos y se ha convertido, también bajo el prisma de muchos vecinos, en un auténtico mercadillo ambulante.
Si observamos la denominación, una Feria de Muestras es precisamente lo que su propio nombre indica, es una demostración de productos, artículos, género de las más diversas clases, así como servicios varios. Pero lo que no entiendo es que el tradicional evento del mes de noviembre en Marbella no pase de ser actualmente una sucesión de tenderetes (o “stands”) donde el público acude exclusivamente para adquirir productos que pueden encontrar perfectamente en numerosos establecimientos de la ciudad (sólo había que observar las bolsas que llevaban quienes salían del recinto). Claro está que cada uno puede gastarse sus cuartos en donde le venga en gana, pero no se quejen luego que la economía local está como está... ¿Cómo se le puede dar, como se le ha dado, una publicidad gratuita en tantos medios, a comerciantes venidos de cualquier rincón del país y no se hace lo mismo con el empresariado local? ¿es que los jamones, las cañas de lomo o los quesos que nos venden en la Feria de Muestras son mejores y con precios más asequibles que los ofertados por los profesionales del sector en nuestra ciudad? ¿por qué se le da tanto “bombo” a las maravillas culinarias venidas de tierras lejanas y nunca se alaba el género de la tierra?
Por otro lado, me cuentan quienes han permanecido días enteros en el Palacio de Ferias y Congresos, que las mañanas se convertían en una clase continua de aeróbic con los mayores (y ojo, no critico que se le dediquen actividades a ellos, que se las merecen y cualquier cosa será poca), aunque no creo que sea ni el momento ni el lugar propicio, una Feria de Muestras, para que esas buenas gentes tengan que hacer gimnasia, ni tengan que rellenar actividades de la Muestra con la celebración de diferentes torneos de parchís, dominó o cartas. Eso sí, las tardes se amenizaban con “karaokes” infantiles, donde las más atrevidas emulaban a las artistas del firmamento musical.
Y ni que hablar acerca del desafortunado incidente del expositor que vendía productos caducados hace tres años... Independientemente de las medidas que desde el punto de vista del Derecho Penal tome la Fiscalía, ¿no debería personarse el Ayuntamiento como acusación particular? La salud de los ciudadanos estaba en juego al menos... por lo que un presunto delito contra la salud pública y una presunta estafa podrían tipificarse perfectamente. Por otro lado, espero que al vendedor en cuestión no se le permita más acudir a la Feria de Muestras. ¿Qué fue un descuido? No creo que alguien que se dedique profesionalmente a la venta de productos comestibles no los revise concienzudamente, y más si va a exponerlos en una feria...
Espero que en los próximos años, la Feria de Muestras de Marbella vuelva a ser uno de los acontecimientos comerciales más importantes de la provincia, y deje ser aquello en lo que se ha convertido, una feria, pero no de muestras desde luego.
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