Por Juan Luis Gámez Ortúzar (escrito el 11 de noviembre de 2008)
Anda cierta parte de la población revolucionada, y con razón. Uno de los gimnasios con más demanda de la ciudad, y donde varios miles de ciudadanos acudían diariamente a cumplir con la sana obligación de hacer ejercicio físico, ha dado el cerrojazo. Las causas, según se comenta, es el desahucio por falta de pago. Muchos meses sin cumplir con las obligaciones arrendaticias, pero muchos meses recibiendo las cuotas de los socios (en muchos casos, con un año por adelantado...).
Se hace difícil pensar que un negocio donde en el pasado mes de octubre se alcanzaron los 2.500 socios, no tenga para pagar el alquiler (que debería ser importante habida cuenta de la ubicación y la sus dimensiones). Pero si hacemos una simple operación matemática, multiplicando una media de 60 € mensuales por los antedichos 2.500 socios, nos da la friolera cantidad de 150.000 € (veinticinco millones de las antiguas pesetas). Y aún con eso, a los responsables no les daba para pagar el alquiler del local...
Este caso me recuerda a otro que sucedió en Marbella hace años. Cuando abrió el primer restaurante de comida de rápida de McDonald’s, situado en la actual Plaza Monseñor Rodrigo Bocanegra (antes de llamarse así y antes de construir allí el Pirulí), no había día en que no encontrara dicho establecimiento con un lleno hasta la bandera, y no había cumpleaños infantil que no se celebrara en dicho local (hasta construyeron un salón de fiestas en el sótano...). Todo el mundo pensaba que aquello era una auténtica “mina de oro”. Hasta que un buen día, incomprensiblemente para la ciudadanía, y sorprendentemente para los empleados, todo el mundo se encontró con el personal judicial y los cerrajeros para proceder con el correspondiente lanzamiento del desahucio. La razón había que buscarla en el franquiciado, que no pagaba el alquiler del local hacía meses. Nadie pudo intuir la situación del negocio ya que los empleados cobraban, la matriz de la empresa suministraba los productos (y ésta cobraría lógicamente ya que si no los camiones llenos de hamburguesas no hubieran hecho parada y fonda en Marbella).
Pues la situación se vuelve a repetir. Un negocio que aparentemente iba en buen camino, con muchos socios que pagaban religiosamente sus cuotas, los empleados que cobraban sus sueldos (aunque ahora parece ser que les han finiquitado míseramente...) y de repente, se empieza a correr la voz por Marbella que el centro deportivo iba a cerrar la finales del mes pasado. En algunos casos, un mensaje al móvil anunció la finalización de las actividades. En otros, hicieron “mutis por el foro” y siguieron cobrándoles a los socios. Ahora, todos han sido reubicados en otro importante y conocido centro deportivo, lo cual ha provocado el lógico enfado de los usuarios, que se han visto “invadidos” por los que se han quedado sin gimnasio (que no tienen culpa de nada) y les han permitido, hasta Diciembre próximo, mantener sus contratos.
Otra acción mas de aquellos que han venido a esta ciudad a vendernos “el oro y el moro” y lo que realmente hacen es quedarse con el dinero de los ciudadanos, no cumplir con los acuerdos suscritos y dar la “espantá”.
Anda cierta parte de la población revolucionada, y con razón. Uno de los gimnasios con más demanda de la ciudad, y donde varios miles de ciudadanos acudían diariamente a cumplir con la sana obligación de hacer ejercicio físico, ha dado el cerrojazo. Las causas, según se comenta, es el desahucio por falta de pago. Muchos meses sin cumplir con las obligaciones arrendaticias, pero muchos meses recibiendo las cuotas de los socios (en muchos casos, con un año por adelantado...).
Se hace difícil pensar que un negocio donde en el pasado mes de octubre se alcanzaron los 2.500 socios, no tenga para pagar el alquiler (que debería ser importante habida cuenta de la ubicación y la sus dimensiones). Pero si hacemos una simple operación matemática, multiplicando una media de 60 € mensuales por los antedichos 2.500 socios, nos da la friolera cantidad de 150.000 € (veinticinco millones de las antiguas pesetas). Y aún con eso, a los responsables no les daba para pagar el alquiler del local...
Este caso me recuerda a otro que sucedió en Marbella hace años. Cuando abrió el primer restaurante de comida de rápida de McDonald’s, situado en la actual Plaza Monseñor Rodrigo Bocanegra (antes de llamarse así y antes de construir allí el Pirulí), no había día en que no encontrara dicho establecimiento con un lleno hasta la bandera, y no había cumpleaños infantil que no se celebrara en dicho local (hasta construyeron un salón de fiestas en el sótano...). Todo el mundo pensaba que aquello era una auténtica “mina de oro”. Hasta que un buen día, incomprensiblemente para la ciudadanía, y sorprendentemente para los empleados, todo el mundo se encontró con el personal judicial y los cerrajeros para proceder con el correspondiente lanzamiento del desahucio. La razón había que buscarla en el franquiciado, que no pagaba el alquiler del local hacía meses. Nadie pudo intuir la situación del negocio ya que los empleados cobraban, la matriz de la empresa suministraba los productos (y ésta cobraría lógicamente ya que si no los camiones llenos de hamburguesas no hubieran hecho parada y fonda en Marbella).
Pues la situación se vuelve a repetir. Un negocio que aparentemente iba en buen camino, con muchos socios que pagaban religiosamente sus cuotas, los empleados que cobraban sus sueldos (aunque ahora parece ser que les han finiquitado míseramente...) y de repente, se empieza a correr la voz por Marbella que el centro deportivo iba a cerrar la finales del mes pasado. En algunos casos, un mensaje al móvil anunció la finalización de las actividades. En otros, hicieron “mutis por el foro” y siguieron cobrándoles a los socios. Ahora, todos han sido reubicados en otro importante y conocido centro deportivo, lo cual ha provocado el lógico enfado de los usuarios, que se han visto “invadidos” por los que se han quedado sin gimnasio (que no tienen culpa de nada) y les han permitido, hasta Diciembre próximo, mantener sus contratos.
Otra acción mas de aquellos que han venido a esta ciudad a vendernos “el oro y el moro” y lo que realmente hacen es quedarse con el dinero de los ciudadanos, no cumplir con los acuerdos suscritos y dar la “espantá”.
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